El arroz de la revocación de mandato ya se coció

El arroz de la revocación de mandato ya se coció

Aunque comencé a escribir esta columna antes de que se hubiera sometido a votación la figura de revocación de mandato, una de las banderas fundamentales del presidente AMLO, desde temprano se daba por segura la aprobación

40 años del ITSON-Navojoa y va que vuela
Respetamos la diversidad sexual, respétennos también
No le saquemos a la verdad: México cambiará en la medida que nosotros cambiemos

Carlos MONCADA OCHOA

  Aunque comencé a escribir esta columna antes de que se hubiera sometido a votación la figura de revocación de mandato, una de las banderas fundamentales del presidente AMLO, desde temprano se daba por segura  la aprobación. A los senadores de MORENA y los partidos aliados, que por sí solos sacarían avante al triunfo se agregaron varios legisladores panistas.

  El senador Damián Zepeda Vidales manifestó ayer en los medios electrónicos de la Ciudad de México que votaría en ese sentido porque en el curso de la discusión de la iniciativa, se cumplieron condiciones que satisfacen a los panistas, entre ellas, que la consulta popular que precederá a la posible revocación será organizada por el INE, que no se realizará a la par que las elecciones y que no servirá para que el gobierno se haga propaganda.

  (A estas alturas de la columna me informan que la iniciativa se aprobó por clara mayoría en lo general y que seguía la sesión del Senado para analizar y votar los artículos que fueron reservados, de acuerdo con el trámite, para discusión).

   Los opositores que aún quedan dicen que las reiteradas revocaciones llevarían al país a la ingobernabilidad, lo cual es exagerado pues revocarle el mandato, por ejemplo, a un gobernador o un presidente municipal, lo mandará a su casa o a la cárcel  pero la estructura de gobierno continuará funcionando. Y si se diera el caso de muchas revocaciones por corrupción probada, sería menos grave soportar los trastornos administrativos que vinieran como consecuencia, que seguir soportando los robos, fraudes y atropellos de gobernantes podridos.

  Ahora que se conocen los enormes robos de Peña Nieto y socios, los 400 mil millones de pesos que debieron haber entrado a Hacienda por concepto de impuestos y que Peña perdonó a sus amigos empresarios, las gigantescas pérdidas a Pemex, etcétera imagine el lector cuánto se habría ahorrado México si hubiera estado en vigor la revocación de mandato y hubiéramos echado del poder a puntapiés a Peña a mitad de su sexenio.

EL TIEMPO NO TIENE REVERSA

  Pero el tiempo no tiene reversa y no hay remedio: Peña la libró y, salvo que se concreten acusaciones que andan en el aire, está seguro con sus miles de millones de pesos.

  Y como no hay reversa, queda el recurso de los males que se hubieran evitado si hubiera habido presidentes, uno al menos, como López Obrador. Aparte de la revocación de mandato y consulta popular, que tendrá carácter constitucional, su gobierno acaba de lograr la aprobación de las Cámaras una reforma de enorme importancia: que los empresarios o pseudoempresarios defrauden al fisco mediante la utilización de facturas falsas, estarán incurriendo en delito de delincuencia organizada.

  También quedará configurado el delito si se crean empresas fantasmas con domicilios fiscales inexistentes, representantes legales fallecidos o inexistentes y otras irregularidades. Claro que se escucharon de inmediato quejas de los empresarios que se consideran agredidos. Deben advertir que la reforma está encaminada combatir a los burladores del fisco, no a quienes cumplen.