Es imposible no estremecerse ante las circunstancias que se viven en el país, entre ellos las advertencias de productores, transportistas, trabajadore
Es imposible no estremecerse ante las circunstancias que se viven en el país, entre ellos las advertencias de productores, transportistas, trabajadores y un largo etcétera de gente que bloquean carreteras en 10 estados de la República mexicana. El paro nacional tiene sus raíces en la falsedad del discurso oficial de que en México se puede transitar libremente y sin riesgo. La denuncia tiene que ver con el cansancio por la inseguridad y la exigencia de pago de derecho de piso.
El bloqueo nacional de este lunes 24 es en protesta por la inseguridad generalizada, además por el llamado “derecho de tránsito”, una nueva imposición que se pretende normalizar en las carreteras del país por parte de bandas del crimen. La manifestación no es menor, los inconformes advirtieron que no permitirán la entrada a ciudad de México por ninguna de sus principales vías.
Y ya con el palo dado, las carreteras de 10 entidades del país con sus arterias cerradas por
representantes del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano y la Organización Transportista de Carga (ANTAC), Sonora entre ellos, con la garita Mariposa tomada en la frontera de Nogales, pues hasta entonces, Alfonso Durazo Montaño, se acerca a ellos, hace ofrecimientos, tan carentes de sentido, tan fuera de toda lógica. Es ridícula la oferta.
Anunciaron por semanas este cierre de carreteras del país y hasta ahora cuando ya se ejecutó el plan, a Durazo se le ocurre, se le prenden las neuronas y cree que puede acercarse a los líderes del movimiento y se ofrece como buen componedor. Le corre lenta la sangre por las venas o lo que es lo mismo no le creen a la gente que está hasta el copete de tanto abuso oficial, de la delincuencia, el asalto en carreteras que se ha vuelto todo un drama para los trabajadores del volante, muchos de ellos mueren por defender las mercancías de las que son responsables.
De risa la presunta conversación que dicen que Durazo Montaño sostuvo con los manifestantes, porque les ofrece su ayuda a la vez que reconoce que, la solución no es de su competencia directa. Entonces nomás se entrometió para que parezca que le importa la afectación del cierre de la frontera en Nogales, pero como en todo asunto vital de Sonora: él hizo su aparición y veloz salió del conflicto, fin del problema. Para él, no así para quienes quedaron atorados en medio del paro.
Es sumamente preocupante el nivel de cansancio, de crispación que se respira en el ambiente, en el que sea, donde abundan los reproches ciudadanos por las condiciones que privan en el país y no se ve que esta gente al cargo de los gobiernos, tenga las habilidades para “sacar al buey de la barranca” y para colmo de males, ya salió la insulsa secretaría de gobernación, Rosa Isela Rodríguez a decir que los avances son reales y que, no existe razón para mantener bloqueos carreteros, salvo que obedezcan a “motivaciones políticas contra el gobierno de la Cuarta Transformación”.
Aquí va de nuevo la mañosada de criminalizar a todo aquel que se mueva, hacia el lado contrario de donde quiere el gobierno, porque de inmediato brincan a decir que son de allá, de más allá y que pertenecen a partidos políticos y bla, bla; a la par que empieza el reparto de boñiga encima de los manifestantes. Hay que decir que lucen bastante inútiles en el gobierno, tuvieron 200 reuniones y no dieron resultados, aquí las pruebas en 10 estados.
La tragedia de los trabajadores asalariados, que nunca pudieron ahorrar, que no se dieron tiempo para acudir a sus servicios médicos para atender sus dificultades físicas, mentales, nada hasta que un día aparecen los serios problemas, como el caso del chofer del transporte público que convulsionó en pleno ejercicio de su labor, con el camión lleno de gente, fue muy aparatoso, por fortuna hubo pocas personas lesionadas leves.
¿No sabía el trabajador que sufría de ese problema de salud? ¿El patrón estaba enterado de su condición? Ojalá que haya consideraciones con él, por parte del empleador y no lo vayan a poner de patitas en la calle, él cómo miles, ocupa de un trabajo digno para llevar los alimentos a su mesa, así que además de recuperar su salud, tomar sus medicamentos, puedan reubicarlo en algo en que no sea riesgoso.
Parece epidemia la forma en que se ha incrementado la diabetes, en gente muy joven, la que aparenta tener buenos hábitos porque son esbeltas, pues nada que además sufren de otros problemas derivados de la resistencia a la insulina.
Hace algunos ayeres muy molesta una señora, reclamó al entonces jefe de tránsito municipal, ya que un oficial la había multado, por estacionarse en doble sentido y ella toda ofendida soltó al funcionario, que no le tuvieron compasión si ella era diabética e hipertensa, la respuesta fue lapidaria: usted no debería manejar le respondió, esas enfermedades que sufre la incapacitan para estar detrás de un volante. Son padecimientos que pueden provocar una crisis y ello causar un accidente.
Si se prohíbe manejar a los pacientes diabéticos e hipertensos, quiere decir que la ley no se cumple, en nuestras ciudades, que como en todo funcionamos en el limbo, además de la corrupción naturalita. En cuánto se podrían despejar las calles, por este asunto, lástima que no hay transporte público decente que ofrecer a estos miles de automovilistas ¿entonces? Que siga la fiesta, sí la que sea.

