El país está militarizado, por eso es que resulta más inexplicable el tamaño que ha alcanzado la inseguridad, los números de víctimas que arroja cient
El país está militarizado, por eso es que resulta más inexplicable el tamaño que ha alcanzado la inseguridad, los números de víctimas que arroja cientos de muertos, miles de desaparecidos y secuestrados. Menores en extrema vulnerabilidad arrastrados en contra de su voluntad a campos de adiestramiento. Mientras el Estado se niega a establecer las bases legales, para que el engaño y la reclusión forzada sea delito ¿Pues con quién están o de qué se trata el asunto?
Las aduanas en manos de la milicia y las evidencias de corrupción son espeluznantes. Están metidos en áreas de la construcción estratégica del gobierno: aeropuertos, trenes, bueno, en realidad regentean ese inmenso y millonario presupuesto, entregando las obras a terceros. Luego antes que concluyera el pasado sexenio, se convirtieron en los dueños del tren Maya; son propietarios de importantes áreas protegidas del sureste en donde construyen hoteles de cinco estrellas que serán de beneficio exclusivo.
Qué parte de este nivel de militarización del país pasó desapercibido para el poder legislativo, para el judicial, antes de la “morenización” de esas áreas, todo y nadie dijo nada. Tampoco establecieron alertas, candados legales a fin de que no pasara lo que ahora se padece: un exceso de potestad, de dominio de los castrenses y a cambio el país padece la peor de la crisis en materia de inseguridad. Dicen los que saben que los delincuentes extraordinariamente bien organizados, ahora dan golpes estratégicos, no más los asesinatos masivos, ahora irán por personajes muy visibles.
Caso concreto los asesinatos de los michoacanos, el líder de los productores de limón y el alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, que ha dejado en caos absoluto esa entidad, en donde los señalamientos de complicidades son abundantes y certeros. Bueno hasta le dan fecha al inútil que cobra como gobernador, para que deje el cargo y permita que alguien con calidad moral encabece lo que sea que signifique recomposición, regreso de la paz y la seguridad que tanto reclama ese pueblo grandemente ofendido con todos los atentados que han sufrido y que han quedado en en total impunidad.
Entonces se militariza el país y la economía quedó en manos de ellos, pero en nada abonó esa circunstancia en la seguridad de la nación, solo fue una de las tantas leperadas más de Andrés Manuel López Obrador, para atraer consigo a los hombres de las estrellas y que estos se sometieron a todos sus caprichos, por ejemplo, que no dijeran ni pío, a la desintegración de la incipiente democracia mexicana. Los señores del uniforme camuflajeado no opusieron resistencia a los millonarios presupuestos destinados a ellos para usarlos con total secrecía, con libertad absoluta para hacer y deshacer. Y aquí estamos con peligros inminentes en cada calle, en cada ciudad.
Solo para tener una clara perspectiva del peligro real que representan los cárteles del narcotráfico apoderados de ciudades y estados enteros, el lanzamiento del programa -pro votos-, que también lo llaman por la paz y seguridad de Michoacán – si como no- se dio a conocer en palacio nacional, en la ciudad de México. No tuvieron el valor de llegar hasta aquella tierra incendiada. La mitomanía a todo lo que da, pero en los hechos, en la cruda realidad, se les arriscó el asterisco de ir a aquella entidad. Ahí mismo en donde suplicaron por ayuda en todos los tonos y lo mismo minimizaron la tragedia, que deshonraron las exigencias de ayuda.
Por acá también hace aire. Que detuvieron en San Luis Río Colorado a dos personajes “pesadísimos”, de los que nunca jamás nadie habló, ni fueron mencionados como líderes de organizaciones criminales, pero bueno ya está, que: “trabajos de investigación e inteligencia realizados en Sonora, en contra de generadores de violencia, ubicaron los domicilios de (estos dos sujetos), dedicados al tráfico de metanfetamina, cristal, heroína, cocaína, armas y cartuchos.
Hay que esperar que, en esta entidad, también muy descompuesta, con muchos rumores, demasiadas sospechas de quienes sí y quienes no están aliados, se note que esos dos personajes detenidos en la frontera, ya no hacen de las suyas y ello traiga consigo algo de paz y tranquilidad.
Traer expertos para investigar el incendio de Galdos ¡No pues guau! Aquí se ve una intención maldosa de empantanar el proceso de búsqueda de la verdad llana, la verdad jurídica que no necesita más que la evidencia clara y precisa: dónde ocurrió el incendio, en el área límite frontal del establecimiento junto a las cajas, donde estaba el transformador. Por eso las personas que murieron por las peores quemaduras fueron los más cercanos a esa instalación.
Una cajera sucumbió en el momento, el adulto mayor, paqueterito, la pareja que caminaba por la banqueta, a la altura de la tienda ¡fue el transformador el que explotó! Por mala instalación, o a causa de los dos cortes de servicio que tuvo la empresa “de calidad mundial” la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Apesta muy feo ese asunto, se trata de la suma de negligencias oficiales y empresariales y el amasiato que hay entre el poder económico y político.
Ah, pero ahora resulta que el mandatario no confía en las pesquisas de su fiscalía estatal de justicia, que coincidencia, yo tampoco. Desde el momento en que los gobernadores eligen a los procuradores la cosa se pone gris, negro y entre esas tonalidades es en el que se ubica el quehacer de esa instancia que obedece a los intereses del señor que los puso ahí, no a lo que necesita y ocupa la sociedad.
Esa es la razón del porqué la justicia en el país es totalmente ideológica, política, la que no responde a las necesidades urgentes del país: de justicia a secas, la que se deriva de pruebas, si con toda la ciencia y tecnología que se posee, no la dolorosa fábrica de culpables en que se han convertido esas instituciones.
Desde siempre los gobernantes, cuando se les acaban las excusas, que no haya más mentiras que utilizar, porque no quieren actuar contra lo que sí deben, van corriendo al pasado para traer basura tóxica, dañina, tal es el caso de Colosio. A más de 30 años detienen a Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), señalado como presunto “segundo tirador” en el magnicidio.
Claudia Sheinbaum está obligada y debe resolver: el asesinato de los 49 normalistas, el homicidio contra los Lebaron; el crimen en contra de Debani Susana; los miles de homicidios recientes entre ellos los dos muy visibles en Michoacán. Pero claro, es más cómodo, más pervertido ir al pasado y traer esqueletos, que le recuerden a un México ofendido porque detestan al PRI. Que jueguen con fuego, por cierto, que ya aprende la sociedad a aborrecer a Morena, por las mismas razones.

