Estudié la preparatoria en una escuela dependiente del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en el Centro de Educación Artística (Cedart) en dond
Estudié la preparatoria en una escuela dependiente del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en el Centro de Educación Artística (Cedart) en donde crecí -fueron 4 años-, que incluía un año de extensión pedagógica, rodeada de ateos. Era un modismo que daba orgullo, estatus. Y con la edad más vulnerable, en que quieres encajar, ser parte de, entonces venga todo el desprecio a la espiritualidad. Además, había que despreciar a los que se aferraban a sus religiones.
Los alumnos siempre frágiles llegan a absorber las fobias, los delirios, las enajenaciones de los “adultos” con quienes conviven por 8, 9 horas diarias en las escuelas ah y además había que aprender de todas las teorías conspirativas habidas y por haber. Para colmo vivir la crisis de los misiles entre Estados Unidos y la entonces Unión de Repúblicas Socialistas y Soviéticas (URSS) con la República de Cuba, cómo máxima protagonista en ese desaguisado.
Los miedos naturales de que uno de esos misiles en lugar de llegar a Estados Unidos, se doblara y diera en México y los compañeros con solvencia financiera se aprestaron a asegurar que harían un búnker en sus casas para mantenerse a salvo, afortunadamente la crisis se apagó.
Una de las teorías conspirativas más sonadas era que la coca cola (las aguas negras del capitalismo) se utilizaba en las fábricas, en esa década mediados de los 80’s, que la daban a beber a trabajadores de maquila, para que estos afanaran más allá de sus fuerzas y de las horas reglamentarias. Otros tiempos, tristemente lucían malos, en medio de la pobreza a cuestas, pero esa droga: cafeína y azúcar eran estimulantes que los sectores productivos usaban para explotar al obrero, así se susurraba esa “verdad” como una terrible conspiración nacional.
Ahora con frecuencia viene el tema del uso de metanfetamina en los campos agrícolas, para los mismos fines que en el pasado la bebida embotellada y se argumenta, que esa es una de las causales de tanta violencia en las zonas de cultivo, a propósito de la crisis en Michoacán, en contra de los productores de limón, de aguacate. Que, porque además de todos los negocios que ahí ha desarrollado el crimen organizado, está la venta de drogas, para incrementar la producción, levantar a mayor velocidad las cosechas.
Imposible ignorar esas conjeturas que se hace sobre el excesivo consumo de drogas en los campos agrícolas, peor aún que sea una estrategia para “estimular” la producción, sin tomar en cuanta todos los demonios que traerá consigo la adicción que va de la mano de la muerte, la violencia doméstica, la cárcel, el abuso sexual infantil, desarrollo de enfermedades mentales y un largo etcétera. Será posible que haya quien impulse el uso de sustancias para ganar dinero, el que vendrá tinto en sangre.
Entonces para encontrar respuesta, hay que ver que hay en las zonas agrícolas de Hermosillo, qué se sabe de la Costa, de la calle 12, en resumen; solo desgracias que se acumulan por el abuso e infame abandono institucional. La riqueza, la plusvalía que deviene de esa esforzada comunidad, el municipio y el estado les devuelve miserables centavos. A donde se voltee a ver es una desolación, una sola pobreza extrema. Nadie nace malo, bueno, regular. Tampoco el estado de pobreza debe ser una herencia maldita, pero es el sistema político, económico el que les ha fallado.
Estudia para que avances, decía en algún tiempo el Estado ¿aquí y ahora? En que una maestría significa nada, con gobiernos llenos de gente que apenas si sabe leer. Con un director del Fondo de cultura económica, Pablo Ignacio Taibo II, que apenas terminó la secundaria, pero que recibe sueldo de 172 mil pesos mensuales. Es el Estado, el que le ha fallado a todos los mexicanos.
El Gobierno de México es el peor enemigo de la sociedad, por supuesto que sí, para colmo fueron los “mochos” los presuntos “conservadores” del Partido Acción Nacional (PAN) los que echaron a andar la industria de los casinos, con ello terminaron de destruir la vida de cientos, de miles de familias, que ya padecían de ludópatas en sus hogares, pero que la cercanía con sitios de apuestas, desató la enfermedad y todo lo que de ella se deriva.
Pues ahora sale el gobierno a decir que descubrieron un esquema operado desde 13 casinos con presencia en varios estados, que habría facilitado lavado de dinero mediante apuestas simuladas y robo de identidad de terceros. Como siempre se quedan chiquitos con sus “descubrimientos”. Esos centros de apuesta se mueven en tinieblas, entre grises y oscuros profundos, en total ilegalidad, la que auspicia el Estado, para su propio beneficio.
El peor ejemplo de esos establecimientos, es todo lo que se exhibió después del casino que quemó un grupo criminal en Monterrey, Nuevo León que dejó 52 víctimas mortales, el mismo que no tenía permisos de nada ¿Que cargos le fincó el gobierno al empresario que regenteaba ese tugurio? Nada, nunca lo molestaron y ahora es el dueño de un concurso internacional de belleza. Faltaba más.
Se redujeron los homicidios en el país en un 37 por ciento, Sonora entre los “beneficiados” con esa baja en el delito, -aquí en un 20 por ciento-, hasta parece que les piden a los sicarios: bueno si vas a matar llévatelos lejos al monte, desierto, bosque, entierralos muy bien, para que sea difícil de localizar. Porque como se ha señalado ampliamente, a la par que anuncian bajas en homicidios, el número de personas no localizadas aumentó 20 por ciento y como ese tema está vedado -por alguna perversión que no se alcanza a entender- en el gobierno. Sus cifras son alegres.
Y si no es mucha indiscreción qué hizo el gobierno de Sonora para alcanzar esa “baja” en el citado delito, la respuesta es: nada, nada y nada. Porque donde meten pala o la varilla, las madres buscadoras encuentran, claro igual van a los lugares con información que se les filtró. Pero cómo no desarrollar miedo, sospechas a gran escala, sí todo el país es una tumba clandestina y no hallan más, porque no hay un Estado que se interese en cumplir con su obligación, de encontrar a estos seres humanos.
Que al menos cuatro fosas clandestinas se localizaron en San Pedro El Saucito. El hallazgo ocurrió cuando las madres buscadoras, detectaron restos humanos parcialmente expuestos. Es el Estado, el sistema político, económico el que le ha fallado a todos los mexicanos, a los mismos que buscan ahora para culparlos del desastre de país.

