¿Ya saben cómo acabarán con los delincuentes? ¡A sustos!

¿Ya saben cómo acabarán con los delincuentes? ¡A sustos!

Carlos MONCADA OCHOA La H. Legislatura sonorense aprobó otra reforma al Código Penal para combatir a los delincuentes que portan armas prohibidas.

Murió Oscar Monroy, gladiador de la literatura sonorense
La policía se ajustó a la Ley en Kino; que no nos guste es otro boleto
LUNES CULTURAL: Teatro Breve, exposición de Enrique Estrada mañana

Carlos MONCADA OCHOA

La H. Legislatura sonorense aprobó otra reforma al Código Penal para combatir a los delincuentes que portan armas prohibidas. Como en otras ocasiones, la reforma consistió en incrementar la sanción privativa de la libertad.

Tengo noticias fidedignas de que los delincuentes andan muy asustados. Buscan los periódicos con ansiedad y toman nota del aumento de las sanciones que con periodicidad frecuente se aprueban en el Congreso del Estado y entienden que se encuentran en creciente peligro.

Al margen de que los violadores de la ley se merezcan la prisión, no deja de pensar el ciudadano siempre compasivo que con las nuevas disposiciones legales se les castiga antes de que cometan el delito, y que si ahora andan asustados, el temor a las reformas podría acarrearles trastornos nerviosos y taquicardias, que podrían desembocar en infartos.

Aunque compartimos esa preocupación humanitaria no dejamos de reconocer el adelanto que en materia de combate a la delincuencia representa la novedosa estrategia de los diputados: asustar a los malos..

 

LA GUEVARA QUIERE OTRO CARGO

Pronto se les terminará a los senadores el periodo de seis años, que al principio, como sucede con todas las cosas ricas de la vida, se antojaba interminable. Una distinguida integrante de la Cámara, la senadora Gabriela Guevara, se ha apresurado a declarar que irá tras otro cargo: o una diputación federal o una local.

En el espacio radiofónico de Cynthia García Amavizca se dio la noticia y de inmediato surgieron las opiniones. Un radioyente preguntó qué hizo como senadora para creerse merecedora a aspirar a otro cargo; y uno más dio una respuesta anticuada pero tierna: “Ya le gustó la papita”.

Lo que hizo para obtener el escaño en el Senado, lo sabemos: ganó competencias internacionales gracias a la velocidad de sus piernas y acumuló trofeos para México. Los políticos acataron la tradición de premiar con escaños o curules a los ídolos populares, como en su momento lo hicieron con el “púas” Olivares, Irma Serrano, Silvia Pinal y Carmen Salinas.

Pero la popularidad de estos deportistas y gente del teatro no es eterna, y con un cargo que les haya regalado el sistema considera que ya les pagó.

No obstante, la Guevara está en su derecho de aspirar a ser diputada federal o local como cualquier otro ciudadano, siempre que, también como cualquier otro ciudadano, primero consiga ser candidata y luego, gane las elecciones con votos. Ahí estará lo difícil.

En cuanto a la pregunta de qué hizo para creer que lo merece, reviro con otra pregunta: ¿Quién dice que en México se necesita haber hecho algo para ser diputado o senador?

 

carlosomoncada@gmail.com