Un sueldo desmesurado es, por sí solo, signo de corrupción

Un sueldo desmesurado es, por sí solo, signo de corrupción

¿Por qué es corrupción ganar un sueldo exageradamente elevado si se cobra en razón de un nombramiento y porque los apel pago está previsto en un presupuesto legalmente aprobado?

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Carlos MONCADA OCHOA

  ¿Por qué es corrupción ganar un sueldo exageradamente elevado si se cobra en razón de un nombramiento y porque los apel pago está previsto en un presupuesto legalmente aprobado? 

   La Constitución General de la República prescribe, en su artículo 127, que “ningún servidor público podrá recibir remuneración por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión, mayor a la establecida para el Presidente de la República en el presupuesto correspondiente”.

  ¿No está clara esta disposición? Nadie puede ganar más que el Presidente de la República.

  El Presidente gana un poco más de Cien Mil pesos al mes. Pero hay servidores públicos que ganan 600 mil pesos al mes, señaladamente los jueces federales. Los ministros de la Suprema Corte de Justicia admiten amparos contra la limitación de sus sueldos por parte de diferentes funcionarios y los aprueban; buscan resquicios de los textos legales para legalizar (no legitimizar) el sueldo millonario. Con ello protegen sus propios intereses.

  En estos amparos sostienen que no incurren en corrupción puesto que se llenan los bolsillos de dinero con apoyo en resoluciones judiciales. No es tanto que deseen proteger los derechos de quienes se amparan sino, repito, sus propios derechos. Los ministros de la Corte se resisten a disminuir o racionalizar sus enormes ingresos.

   En un año agregan a sus cuentas bancarias 7 millones de pesos; en un sexenio, cerca de 50 millones de pesos. Esto es monstruoso, especialmente porque ocurre en una nación de hambrientos. 

  El Presidente López Obrador sostiene que cobrar un sueldo enorme es, por sí mismo, corrupción. El hombre que paga para que le sirvan un banquete de los más costosos platillos en la terraza de su casa, donde pueden mirarlo todos los pobres del barrio, es corrupto, dice, porque aunque efectúe el gasto  con cargo a su bolsa, humilla a los pobres que aguardan un bocado qué llevar a su familia y subraya la dimensión de la injusticia..

  En consecuencia, el equipo jurídico de la Presidencia está trabajando en una iniciativa para hacer reformas a la Constitución y cerrar las rendijas que han aprovechado los ministros de la Corte para burlar las medidas de austeridad. Hay que contribuir al éxito de esta causa difundiendo el abuso que cometen ni más ni menos que quienes deberían evitarlo.

  Los mexicanos habremos dado un formidable paso adelante cuando sintamos que la corrupción no es sólo el resultado de una operación aritmética, sino además el resultado de un desquiciamiento normal.

  Anima a participar en esa lucha la frase varonil del poeta veracruzano:

  “Nadie tendrá derecho a lo superfluo

mientras alguien carezca de lo estricto”

carlosomoncada@gmail.com.