Sonora: El inédito 2016

Sonora: El inédito 2016

A estas alturas del año pasado, muy pocos pensaban que iba a dar resultados exitosos la acción de la autoridad contra quienes desviaron los recursos públicos en el sexenio panista 2009-2015

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bulmaroBulmaro Pacheco

A estas alturas del año pasado, muy pocos pensaban que iba a dar resultados exitosos la acción de la autoridad contra quienes desviaron los recursos públicos en el sexenio panista 2009-2015.

La gobernadora Claudia Pavlovich lo advirtió en su discurso de asunción al cargo cuando afirmara -algo así como que-: ‘“quienes se habían apropiado de los recursos de los sonorenses, se olvidaran de que “habrían de disfrutar impunemente de lo robado”. Los panistas presentes en el acto se abstuvieron de aplaudirle. Incrédulos, quizá vieron la afirmación como una más. Una de tantas de las que se habían escuchado antes.

Entre la población el tema ya era un reclamo social. También había dudas, escepticismo, versiones contradictorias y pesimismo. Eso sí, también muchos escándalos y sorpresas por lo que el nuevo gobierno iba encontrando a la hora de los arqueos y las auditorías. Sorpresas por los faltantes, los recursos desviados y las insultantes fortunas de quienes en seis años no solo cambiaron su estilo de vida personal y familiar, también por sus propiedades personales que agrandaron desmesuradamente.

¿Por qué había dudas?

Porque Guillermo Padrés llegó al poder estatal en una operación donde lo mismo contaron los procedimientos meta constitucionales, utilizados por el gobierno de Felipe Calderón, que los apoyos de quienes alegando divisiones en el PRI, y desde otras trincheras -no necesariamente panistas- hicieron talacha, metieron recursos económicos y desplegaron trabajo político para apoyar a Padrés con recursos, influencias y compra de votos, creyendo que con eso podrían impulsar un gobierno para presumir influencia y ejercer algún poder, tanto político como en los negocios.

Y, ¿no fue así?

Al principio Padrés les hizo creer a esos aliados que iba a formar un gobierno incluyente y plural… Puro cuento. Al PRD le otorgó solo posiciones de tercera clase y a algunos priistas que lo ayudaron les concedió espacios para sus recomendados, sin mayor influencia en el Gobierno, salvo en aquellas posiciones riesgosas donde tuvieron que aguantar “poderes tras el trono”, y comprender hasta el final que no eran ellos los que tomaban las principales decisiones ni hacían los más importantes negocios.

Con algunos empresarios metidos a la política sí hubo concesiones y obras importantes de mediano y largo plazos, que aún se siguen pagando.

Y los funcionarios, ¿se arrepintieron?

Muchos de ellos sí, se arrepintieron pero consintieron. Ahora pasan las de Caín y la mayoría tramitando amparos, porque muchos de los negocios en donde vieron involucrada su firma como funcionarios acreditados, los hicieron principalmente los parientes cercanos del exgobernador que ni por asomo enfrentarían responsabilidad alguna, unos porque no tuvieron cargo público, y otros porque utilizaban redes de prestanombres para procesar los ilícitos. Ahí están la multitud de huellas y los resultados de esas pillerías sabidas y conocidas por todos.

¿Por qué no renunciaron?

La respuesta encierra un misterio. Algunos pensaron que nada les iba a pasar. Otros apostaron a la continuidad del gobierno panista y, en la mayoría de los casos, quizá haya sido la advertencia junto con el compromiso adquirido a la hora de recibir el nombramiento: “Vas tú a la responsabilidad principal”, pero los nombramientos de tu equipo y los asuntos principales se verán en otro lado”. Esa fue la regla principal que campeó durante el sexenio con los aliados; no hay duda.

¿Y los panistas históricos que lo acompañaron?

Fueron muy escasos y en posiciones de poca influencia. Óscar Ochoa Patrón, que se jactaba de haber convencido a Padrés de ingresar al PAN de Cananea en 1997 apenas duró el año como titular de la SEC. Realmente Ochoa no era el perfil para esa posición, pero contra viento y marea aguantó un corto tiempo. A la salida fue nombrado “asesor” de nada, del Ejecutivo.

El respetado Carlos Amaya Rivera fue nombrado titular del ISPE, pero renunció con mucha dignidad al poco tiempo por no estar de acuerdo en el trato del Ejecutivo estatal para sus paisanos del Valle del Yaqui, en el tema del acueducto.

Héctor Larios aguantó menos de dos años como secretario de Gobierno. Gustavo de Unanue Galla ocupó avanzado el sexenio y brevemente (15 meses) una subsecretaría de Educación. A David Figueroa no lo ocuparon y solo lo fintearon. Tampoco los necesitó, creo. Él había coordinado la campaña de Calderón en Sonora y le sirvió al gobierno federal hasta el 2009. Para los padrecistas no dejó de aparecer como un panista incómodo por su línea critica e independiente. Se salvó.

De los antiguos, solo Ernesto Munro y Francisco Velazco aguantaron el sexenio completo en Seguridad Pública. Otros cuadros históricos-casi invisibles- en cargos de menor jerarquía, no desplegaron influencia alguna.

¿Quiebre generacional, desplazamiento o nuevos cuadros?

El equipo padrecista se formó principalmente con los que habían apoyado la campaña de Ramón Corral seis años antes, que sentían que venían por la revancha. También con quienes habían gobernado municipios panistas (32 de ellos ex alcaldes) que fueron impulsados a posiciones estatales, de elección popular o de partido. Otros más venían de la empresa privada o de delegaciones federales nombrados en los gobiernos de Fox y Calderón. Una mezcla complicada de aventureros con negociantes, sin convicciones ni principios y muy alejados de la ética panista de los orígenes.

¿Forjados en la lucha panista?

La mayoría de ellos formados en el PAN que ya ganaba elecciones, y no como los que en el pasado-perdiendo casi siempre-, le abrieron camino al partido por más de 30 años. Estos últimos no tuvieron empacho en retirarse a tiempo del gobierno padrecista por lo que estaban viendo y son los que han resentido más en lo moral y lo político la crisis por la que atraviesa su partido derivada de la derrota del 2015.

¿Retirados o activos?

Algunos no aparecen. Otros empiezan a dar color por los principales aspirantes del PAN a la Presidencia de la República. Otros más están esperando que caiga el último out de los procesos e investigaciones en curso. La nueva dirigencia estatal deberá todavía pasar varias aduanas si quiere mostrar algo de músculo en la elección del 2018, tanto para los candidatos locales como para su candidatura a la Presidencia de la República: ¿Quién manda realmente en el PAN local?, ¿Qué tanta unidad podrán presumir ahora como partido?, ¿Qué hacer en el caso del exgobernador preso?, ¿Están preparados para hacer política electoral como cuando estaban sobrados de recursos económicos?.. No la tienen fácil.

A todos ellos, ¿les habrá impactado políticamente el 2016?

A todos, y esa es parte de su crisis política y moral. Desde que el PAN llegó al Congreso federal en 1946, a un gobierno municipal en 1947, a Hermosillo en 1967, a un gobierno estatal en 1989 y a la Presidencia de la República en el 2000, un exgobernador de Sonora aparece como el segundo Ejecutivo estatal panista encarcelado en la historia reciente de México.

Ellos, que tanto desplegaban la bandera de la honestidad y los principios éticos y que no regateaban esfuerzo alguno para restregarle al PRI los casos de gobernadores prófugos, ahora no saben qué hacer. ¿Dónde estuvo la falla? No terminan de explicárselo todavía y esa ha sido una de las principales limitaciones para su actuación política.

No aceptan que les llegó la corrupción y denuncian abusos de la justicia. No hacen un balance objetivo y dan pie a que la opinión pública le achaque al partido los vicios que tantas veces criticaron. Nos salen con que a pesar de todo eso, su partido aparezca en las encuestas en primer lugar con un sólo dígito (en lo nacional) de cara a la elección del 2018. La explicación luce limitada y a medias. Al cierre del 2016,en las encuestas de intención de voto por partido en Sonora,el PRI supera al PAN por dos dígitos de diferencia.

¿Inédito en Sonora?

Como el primer exgobernador de Sonora preso en un siglo, sí. El PAN local había vivido crisis importantes, como la de 1973 cuando no postularon candidato al gobierno estatal; la de 1975 cuando no postularon candidato a la Presidencia de la República; y las sucesivas de 1985, 1997 que, según ellos retrasaron sus avances políticos en la entidad. Otras crisis las vivieron en un tiempo, con el paso de connotados panistas locales al PAS y más recientemente con la renuncia al partido de la exalcaldesa Dolores del Río y su incorporación como dirigente estatal de Movimiento Ciudadano.

El PAN, un partido caracterizado por promover al costo que fuera, a lo largo de su historia el transfuguismo político con priistas y perredistas inconformes, no tardó mucho en cosechar lo que sembró.

¿Malo o bueno?

Para el partido, malo. Porque muchos de ellos, al haber perdido el poder en el 2015 en Sonora se han dedicado a tocar otras puertas, bajando sensiblemente el número de registrados en el padrón panista.

También así le sucedió en lo nacional al PAN en 2012, cuando perdieron la Presidencia. Hasta Vicente Fox se les alejó. La gente pragmática, que en otras épocas les vendieran ilusiones y favores políticos, se les ha alejado… y eso tiene su explicación. Si ahora no hay dinero, no hay empleos públicos ni oportunidades de negocios con el sector público… tampoco lealtades ni militancia abierta. Faltaba más.

¿Y en su estructura?

Es un tema que deberá abordar la dirigencia panista con realismo y cabeza fría. El problema ya les hizo crisis en el Congreso local y en algunos ayuntamientos, y no lo ha resuelto la nueva dirigencia, lo que indica que el problema es aún más complejo de lo que registran. Guardan demasiados intereses políticos y económicos en juego como para tratar de simplificar su nueva realidad. Esa realidad que todos los días se les aparece en el espejo y que al parecer se resisten a aceptar y sobre todo a procesar.

¿Y se les complica con los aspirantes a la presidencia de la República?

En el corto plazo sí y más cuando falta menos de un año para el arranque de los procesos internos de selección de los candidatos.Conscientes de que la candidatura panista se decidirá en votación abierta. Los tres principales aspirantes cuentan con partidarios en Sonora y hacen su juego. Recientemente visitaron Sonora Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle arropados por partidarios locales ansiosos de reivindicarse por esa vía. Si el 2016 ha sido inédito y los agarró desprevenidos,el 2017 será todavía más tenso y complicado.Materia les sobra. Ya lo veremos.

 

bulmarop@gmail.com