Si no quieren quedarse atrapados en el Congreso, repartan la chamba

Si no quieren quedarse atrapados en el Congreso, repartan la chamba

Carlos MONCADA OCHOA Quién sabe cuántos diputados locales tendrán experiencia en el manejo de masas inconformes y en diálogos tumultuarios. No muc

Una buena noticia, inclusive para escépticos
Boicot de maestros a la iniciativa que los favorece, ¿quién los entiende?
Pasión e inteligencia del ciudadano para mejorar la democracia

Carlos MONCADA OCHOA

Quién sabe cuántos diputados locales tendrán experiencia en el manejo de masas inconformes y en diálogos tumultuarios. No muchos, por lo que se ha visto. Luego del primer encuentro en el Congreso, hay signos de que la multitud los atrapará de manera indefinida sin llegar a ninguna conclusión. Dieron los diputados respuesta a todos y cada uno de los temas de queja pero no respuestas definitivas, de modo que se les impuso otro encuentro para darle más vueltas a las reclamaciones.

Si, como resulta evidente, al menos la mitad de los puntos corresponden al ámbito federal, quiero ponerme optimista y suponer que la presidenta del Congreso habló ya con los senadores y diputados federales de Sonora y les dijo, palabras más, palabras menos:

¡Órale, aquí les hablan, no se hagan tontejos! Hay puntos que les corresponden a ustedes. Vénganse a chambear y estén aquí el día 14 para que contesten a los sonorenses que se quejan.

Los diputados Agustín Rodríguez y Terraza Lizárraga, a quienes Padrés regaló sendas diputaciones, y Silvana Beltrones, a quien se la regaló su papá, y los diputados Héctor Ulises Cristópulos, Javier Neblina y Abel Murrieta Gutiérrez y Blanca Saldaña, Próspero Ibarra y demás beneficiarios de nuestra particular democracia, deberán estar en primer fila en la próxima reunión y pedir que les den la parte de las reclamaciones que les corresponde.

(Y de una vez, que los comprometan a promover la reforma de la Constitución federal a fin de que se reduzcan las prerrogativas de los partidos políticos en el 50%, porque si no se logra tal reforma, la anunciada reducción a nivel local se quedará en el mundo de las ilusiones).

Y no se vayan a asustar si ven delante una multitud, como la que hubieran deseado tener en sus mítines cuando eran candidatos. La gente está enojada pero no es violenta (hasta ahora). Además, adviertan, diputados y senadores, el delicado gesto de pedir (¿o exigir?) que la siguiente reunión se lleve al cabo el 14, día del amor y la amistad. No sería remoto que los reciban a ustedes la gente con chocolates y arrumacos.

Me pongo serio para pedir a los que dirigen a la multitud de manifestantes (si alguien los dirige) que no quemen la pólvora. ¿Por qué tantas reclamaciones y de tan diversos colores y sabores, que constituyen una verdadera capirotada?

Para que los movimientos populares no aflojen, hay que enarbolar una sola reclamación, a lo sumo dos, clara y contundente para que la mente no se distraiga y las convicciones se centren en un objetivo. “¡NO AL COMÚN!, fue por eso un éxito. ¡NO AL NOVILLO!, logró reunir a docenas de miles de personas en el Valle del Yaqui no una sino muchas veces.

Otra cosa, manifestantes: algunos de mis colegas, maliciosos como son, han observado que entre tantas cosas que reclaman ustedes, ni por descuido exigen celeridad en la aprehensión y en los procesos de los que robaron centenares de millones a Sonora. Incluyan la petición de que devuelvan lo que se clavaron para que los desconfiados crean en ustedes, y si el diputado Javier Dañino se les cuela, ni lo saluden. Les va a echar la sal.

¡Suerte para todos!

carlosomoncada@gmail.com