Si antes de opinar sobre asuntos nacionales nos informáramos, México saldría ganando

Si antes de opinar sobre asuntos nacionales nos informáramos, México saldría ganando

Si antes de opinar sobre asuntos nacionales nos informáramos, México saldría ganando

Que vuelva la fuerza del espíritu a la Secretaría de Educación
¡Y que abro las hojas y que estás ahí, Rubén Reynaga!
Es doloroso ver que agreden obras sociales de beneficio para los agresores

Carlos MONCADA OCHOA

      Personas adultas, a primera vista sensatas y equilibradas, algunas con instrucción universitaria, la mayoría miembros de religiones que aconsejan la generosidad, la tolerancia y el amor al prójimo, desbarran lamentablemente al opinar sobre asuntos nacionales por la ligereza con que abren la boca antes de enterarse bien de dichos asuntos.

  Es risible y a la vez doloroso leer en las Redes Sociales que alguien escribe a propósito del asilo otorgado a Evo Morales: “¿Y quién va a mantener a este tipo? ¿Lo mantendrán con nuestros impuestos?”.

  Imaginemos que los mexicanos que acogieron, a instancias del presidente Lázaro Cárdenas, a centenares de niños y ancianos que huían de la guerra civil de España para salvar sus vidas. ¿Los abuelos y padres de los que condenan al boliviano deberían haber arrojado al mar a esos niños y viejos?

   A propósito de la nueva presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, que ayer otorgó la protesta en el Senado, dice un profesionista universitario: “¿Por qué? No ha hecho más que vivir a la sombra de su madre”.

   Lo que hicieron las dos Rosarios fue vivir heridas de dolor por la desaparición de su, respectivamente, hijo y hermano, pero sin doblegarse; no sólo se entregaron a la búsqueda del desaparecido sino que ayudaron, además, a otras madres que buscaban a sus hijos y lograron localizar a un buen número, algunos por desgracia ya muertos.

  Tomar partido a ciegas conduce al rencor y la ira. No vamos a avanzar mucho si la pasión y la ignorancia nos confunden.

LOS PROBLEMAS EN HERMOSILLO

  Que no necesita la ciudad a la compañía contratada por la administración anterior para iluminar Hermosillo, y que si quiere irse, que se vaya, dijo la alcaldesa. Bueno, que se vaya, lo malo es que antes de irse querrá que el Ayuntamiento le pague lo que le deben y seguramente una indemnización por la rescisión de contrato.

  En lo que toca a bacheo y pavimentación, no hay problema, pues mediante un boletín de hace varios días tuvieron la gentileza de avisarnos a los ciudadanos que el presupuesto para eliminar baches se terminó y no hay más que hacer. Es decir, que no estemos fregando; el que quedó con bache en su calle (como en mi caso), ni modo, mala suerte.

  Por otro lado, la presidenta municipal juega una carta fuerte: la petición a su amigo López Obrador de algunos miles de millones de pesos para pavimentar las rúas principales con concreto armado. Soñar no cuesta nada, máxime que si llegara a pegar su chicle, tendría una posibilidad para ser candidata a gobernadora.

  Y el problema que no se menciona, y que será común para prácticamente todos los municipios, es el de hallar dinero para pagar el aguinaldo. ¿La solución será endrogarse un poco más con los bancos?

carlosomoncada@gmail.com