Sensata decisión: congelar la iniciativa del matrimonio unisex

Sensata decisión: congelar la iniciativa del matrimonio unisex

Con excepción de la bancada de MORENA, los legisladores del Congreso de Sonora tomaron la sensata decisión de mandar al archivo la iniciativa de ley encaminada a legalizar las uniones de parejas del mismo género

Con todo el corazón, esa canción se escucha ya…
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Carlos MONCADA OCHOA

  Con excepción de la bancada de MORENA, los legisladores del Congreso de Sonora tomaron la sensata decisión de mandar al archivo la iniciativa de ley encaminada a legalizar las uniones de parejas del mismo género.

  En la sociedad actual, los jóvenes se unen –hombre y mujer—por el camino del matrimonio, y no siempre, porque numerosas parejas no lo consideran necesario. Y precisamente en esta época liberal vienen a plantearnos la posibilidad de que se autorice por la ley la convivencia de hombre con hombre y mujer con mujer.

  El argumento que repiten y machacan es que quien tenga protección social (IMSS, ISSSTE, etc) la podrá hacer extensiva a su pareja, argumento que quedaría invalidado si resulta que los dos (o las dos) gozan de dicha protección, aparte de que por sí solo no es suficiente. Al menos en el IMSS, cualquier ciudadano puede ser  admitido como derechohabiente si cubre las cotizaciones necesarias.

  El homosexual o la lesbiana ponen carita triste para plantear su mejor argumento: que sin el acta de matrimonio no pueden adoptar niños. Y yo pienso que por eso, precisamente,  la decisión de los diputados es sensata.

  No sabemos, aunque lo podemos imaginar, cómo se conformará la psicología del menor -normalmente no, por supuesto- que vive su infancia con una pareja que no es como las demás, pues ve todos los días que en el resto del barrio y en la escuela, sus compañeros son escoltados por el padre y la madre. 

  El experimento podría resultar bien, pero no tenemos el derecho de jugar con el destino de los pequeños sometiéndolos a un experimento. Y al fin de cuentas, por lo que toca a los enamorados unisex, nadie se asusta hoy en día de verlos compartir la recámara y la cocina. Bien, pues, diputados.

ÚLTIMO AÑO DE LABORES

  Tanto los diputados (federales y locales) como los presidentes municipales y regidores comienzan este mes su último año completo de labores. Será el segundo del trienio, pero en la práctica, en septiembre de 2020, y quién sabe si antes, estarán cabildeando furiosamente para obtener una candidatura a otro puesto de elección popular.

  Lo primero que uno piensa es que son dignos de admiración, porque en lugar de enfrentar el tercer año del periodo con tranquilidad, haciendo un balance objetivo de su desempeño para irse a descansar un tiempo alejados de la política, renuncian a la paz por el deseo de seguir sirviendo a la comunidad en otro cargo.

  Está bien arraigada en la clase política esta costumbre que con tino llaman “chapulineo”, es decir, brincotear de aquí para allá. Pero así como al maestro de obras y al profesor de escuela, al artista y al mesero, se les exige que cumplan al cien por ciento en la construcción, en el aula, en el concierto, en el servicio a los clientes,  debería haber una norma que impidiera al político irse en busca de un nuevo hueso cuando le falta  roer una porción del que tiene en las mandíbulas.

  Lo malo es que una norma tal deben aprobarla los más interesados: los diputados.

carlosomoncada@gmail.com