Propongo dar al policía de Sonora igual trato que en Yucatán

Propongo dar al policía de Sonora igual trato que en Yucatán

Como periodista veterano he sabido de muchos casos de policías que faltaron a sus deberes, aunque quizás buen número de ellos fueron cargos sin fundamento. Lo que sé decir, con satisfacción, es que nunca me agregué a los atrabancados que insultan globalmente a la comunidad policiaca sólo por el ciego gusto de insultar

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Carlos MONCADA OCHOA

   Como periodista veterano he sabido de muchos casos de policías que faltaron a sus deberes, aunque quizás buen número de ellos fueron cargos sin fundamento. Lo que sé decir, con satisfacción, es que nunca me agregué a los atrabancados que insultan globalmente a la comunidad policiaca sólo por el ciego gusto de insultar.

  En los recuerdos de infancia asoma el policía bondadoso, don Fidel, vigilante de la Plaza 18 de Marzo en mi natal Ciudad Obregón. Y más adelante, en las imágenes de juventud destaca la firmeza del jefe de la policía municipal Arturo Merino, y del subjete teniente Arreola, muy joven aún para el puesto. Los dos daban la cara con decisión a la delincuencia y se conducían con buena educación y señorío en las reuniones de alto nivel a las que los llamaba el deber.

   He sido testigo de los esfuerzos que han realizado algunos gobernadores y alcaldes para mejorar a los agentes, siempre con la idea de que los sueldos deben subir y subir cuanto lo permitan los presupuestos. Eso está muy bien, pero ahora veo que no sólo se trata de dinero.

  Como el lector debe saber, el Estado de Yucatán es el más pacífico de la República, de manera que ayer, cuando escuché en un noticiario de la Ciudad de México que le harían una entrevista al gobernador de aquel rumbo, puse atención a ver si descubría por qué. Tal vez no di con la verdad completa, pero sí con una de las razones importantes.

  En Yucatán el gobierno atiende los sueldos y prestaciones del policía y su familia, y de manera especial, colabora  con la educación de los hijos del policía. Hay un sistema de becas para los alumnos de todos los niveles que cada año ha ido abarcando más y más aspectos Se cubren colegiaturas, gastos de libros y enseres escolares y se ha comenzado a entregar, a estudiantes universitarios alejados de sus hogares, apoyos de más de Mil Pesos para sostenerse sin apreturas.

  El policía cuida su conducta y el cumplimiento honrado de sus tareas porque sabe que si pierde el trabajo sus hijos dejarán de recibir las becas generadas por este programa. ¿Qué tal si los funcionarios sonorenses a quienes compete la seguridad pública estudian los detalles de un sistema que podríamos aprovechar?

POCA GENTE EN EL FAOT DE HERMOSILLO

  Me he acostumbrado a ver colas inmensas a las puertas del Teatro de la Ciudad cada vez que se ofrece un concierto. Cuando se abren las puertas del Teatro tardan los aficionados un buen rato para entrar todos.

  Pero este domingo, fue poca la concurrencia para escuchar las dos óperas breves que ofreció el FAOT, a pesar de que la admisión era gratuita. Creo que no cubrió el público ni siquiera la mitad del recinto.

  La función fue de ópera-concierto, como se llama a las que son acompañadas por un pianista, no por la orquesta, y no hubo traductor electrónico para “Giovanni Schicchi”, aunque por la sinopsis del programa se podía entender el desarrollo del tema. Además, las voces de los jóvenes intérpretes, seleccionados para tomar un curso especial con maestros especializados, son estupendas. Ya haré, el lunes entrante, un comentario más detenido.

  La nota de hoy sirve para recordar que esta noche, en el mismo teatro y también con admisión gratuita, habrá un concierto excepcional: Stabat Mater, de Karl Jenkins, con el Coro de Cámara de la Universidad y la Filarmónica, bajo la dirección del maestro Héctor Acosta. Asistan, no me hagan quedar mal.

carlosomoncada@gmail.com