Prohombres de México: Claudio X. González y el general Borolas

Prohombres de México: Claudio X. González y el general Borolas

Soy un periodista muy afortunado. Después de haber atisbado, a través de terceras versiones raras veces confiables, los secretos del poder, el de mayor altura, no el de chismes y rumores, ahora gozo la prerrogativa, igual que cuantos mexicanos quieran gozarla, de contemplar en vivo y a todo color cómo un Presidente de México hace, y a veces deshace, la política

¿Qué es eso de los gobiernos abiertos? Ayer lo explicaron
Por la Rectoría: dos damas y dos veteranos de este proceso
No admito lecciones de periodismo de ningún político, incluido AMLO

Carlos MONCADA OCHOA

  Soy un periodista muy afortunado. Después de haber atisbado, a través de terceras versiones raras veces confiables, los secretos del poder, el de mayor altura, no el de chismes y rumores, ahora gozo la prerrogativa, igual que cuantos mexicanos quieran gozarla, de contemplar en vivo y a todo color cómo un Presidente de México hace, y a veces deshace, la política.

  Nadie me cuenta lo que opina y lo que resuelve. Lo veo y lo escucho por mí mismo en mi computadora. Lo que más me impresiona es su franqueza. El que está saboteando la construcción del aeropuerto de Santa Lucía es Claudio X González hijo; ¿por qué? Porque pierde mucho dinero al cancelarse los contratos que el gobierno anterior le había otorgado.

  ¿Alguna otra razón? Sí, porque su padre era asesor de Salinas de Gortari. 

  ¡Recórcholis! En nada se parece esta franqueza, este llamar a las cosas por su nombre, al lenguaje críptico de antes, a las insinuaciones y los mensajes en clave.

  Claudio X. González padre es originario de Cananea. Se hizo millonario en la industria, sobre todo la del papel, al frente de la firma Kimberly. Y así como otros padres enseñan a sus hijos su oficio o arte: la carpintería, cómo hacer sabrosos churros, rascar la guitarra, cocinar ricos tacos, pintar casas, arreglar aparatos de aire acondicionado, X. González padre enseñó a X González hijo a amasar millones de pesos.

  “Te servirán, debe haberle dicho, para pagar abogados cuando un político se meta en tu trabajo, que es el de amasar millones”.

  Estas cosas son interesantes, pero el escenario de las “mañaneras” ofrece también episodios divertidos, como el de ayer, cuando el Presidente recordó la casaca militar que se puso Calderón cuando viajó a Michoacán para declarar la guerra al crimen organizado.

  Es bien sabido que el Presidente de la República es el comandante de las fuerzas armadas. Para darse aires de militar solían recibir un sencillo entrenamiento para saludar a la bandera en los pocos actos públicos en que se registra ese ceremonial, la celebración del 15 de septiembre, por ejemplo. Pero, excepto los mandatarios que eran militares, Manuel Ávila Camacho el último, a ninguno se le había ocurrido vestirse de militar.

  Bueno, Felipe Calderón no se vistió, más bien se disfrazó de militar. Quiso asustar al crimen organizado con su uniforme de soldado dispuesto a rifársela. Pero tuvo la mala suerte de que la casaca (no me atrevo a decir “la guerrera”) le quedaba grande, nadaba en su interior. Y ayer AMLO lo comparó con el “comandante Borolas”.

  Fue una puntada que la tropa de periodistas recibió con risas. Calderón, como no tiene qué hacer, respondió en cuestión de minutos a través de las Redes pero sin gracia ni ingenio. Ni calderón ni Fox son graciosos porque están muy enojados. El nuevo gobierno les quitó las pensiones que recibían por haber desgobernado al país. Cualquiera se enoja por un detalle como ese.

  Pero deberían considerar que los millones que recibieron no se los terminarán mientras vivan. No lo tome, pues, tan a pecho, mi comandante Borolas.

carlosomoncada@gmail.com