Priistas demasiado fogueados para meter el pie

Priistas demasiado fogueados para meter el pie

Carlos MONCADA OCHOA Funcionarios de las tres instancias de gobierno que son, a la vez, miembros destacados del PRI, asistirán a los trabajos prepa

Javier Duarte y Padres, pillos con semejanzas y diferencias
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Carlos MONCADA OCHOA

Funcionarios de las tres instancias de gobierno que son, a la vez, miembros destacados del PRI, asistirán a los trabajos preparatorios (o “mesas”) de la Asamblea General, y a la Asamblea plenaria misma, que se celebrarán en diversas capitales de entidades federativas.

Antes (y este “antes” se refiere a no muchos años atrás), estas actividades partidistas constituían un gozo para quienes recibían el honor de asistir como delegados o representantes. Por lo pronto, se ordenaba a la secretaria que apartara los boletos de avión y tramitara los viáticos, todo con cargo a la Secretaría o Dirección en la que el delegado prestaba sus servicios. Con sentido práctico, se hacía una larga lista para encargar los boletos por bonches.

Nadie se quemaba invitando a la esposa al viaje, y a la que neceaba se la convencía de que “va a ser puro trabajo y trabajo todos los días”.

El relajo de los delegados comenzaba en el aeropuerto y continuaba a bordo del avión, donde se ordenaban reiterados jaiboles a las azafatas y no faltaba quién le tirara los perros a una de buen ver. En la ciudad sede de la asamblea, el mejor hotel y carro con chofer alquilado por los días que fuera necesario. Que no se vea pobreza, como diría el arquitecto Enrique Flores López.

Algunos cuidaban de solicitar notas de consumo para justificar los viáticos, pero si se les olvidaba pedirlas, le daban una propina al mesero para que les entregara varias formas con el sello del hotel o restaurante, a fin de llenarlas al regresar a la chamba. Hacienda no era meticulosa con esos detalles, y la tesorería del Estado o del Ayuntamiento, menos.

Naturalmente, la última noche, concluida ya la asamblea, había brindis y más brindis por el éxito logrado en la asamblea sobre todo de aquellos que habían recibido la promesa, de parte del líder máximo, de que habría candidatura en su futuro.

Las cosas han cambiado. Si los medios arman hoy un escándalo cuando descubren que la mujer del jefe de Equis departamento va a comprar las tortillas en carro oficial, imaginen el terremoto que se desatará si prueban que el boleto de avión a la asamblea del partido se cargó al presupuesto de ese Departamento. Sería el fin de algunas trayectorias políticas todavía promisorias.

Los priistas funcionarios no pueden darse el lujo, a estas alturas, de un descuido, y menos ahora que hay fiscal anticorrupción en materia electoral, que no es miembro del PRI, es más, nadie sabe con precisión en qué partido está registrado pues la última filiación que se le conoció fue la de padresista.

Al fin de cuentas, los únicos delegados que pueden ordenar boletos y viáticos a su tesorería son el presidente y la secretaria general del PRI porque ellos sí que van a desempeñar las funciones que legalmente les corresponde. Aunque también aquí hay diferencia respecto a “antes”, pues ahora las erogaciones citadas salen del no envidiable presupuesto del partido, y antes se cargaban a la tesorería del gobierno.

Sea como sea, pidan factura por cada gasto que hagan, inclusive de taxis, revisen la cuenta del hotel y del restaurante con cuidado, no se aloquen con las propinas y tengan buen viaje.

 

carlosomoncada@gmail.com

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