Prevensismo no es falta de ortografía, es un salvavidas

Prevensismo no es falta de ortografía, es un salvavidas

Sabedor de que practico el deporte de cazar gazapos gramaticales, el joven estudiante que vino a tocar a mi puerta para consultarme (de esas consultas de estudiantes que no causan honorarios, aunque uno les ahorre la búsqueda de dos horas en Internet o en la biblioteca), se rio y me señaló el encabezado de la nota que había aparecido en la pantalla: que el prevensismo coordinará al gobierno federal y a los gobiernos de los estados

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Carlos MONCADA OCHOA

  Sabedor de que practico el deporte de cazar gazapos gramaticales, el joven estudiante que vino a tocar a mi puerta para consultarme (de esas consultas de estudiantes que no causan honorarios, aunque uno les ahorre la búsqueda de dos horas en Internet  o en la biblioteca), se rio y me señaló el encabezado de la nota que había aparecido en la pantalla: que el prevensismo coordinará al gobierno federal y a los gobiernos de los estados.

  Pero no es una falta ortográfica, sino una palabra compuesta inventada por la urgencia: Prevén Sismo, esto es, un plan para estar preparado ante los sismos, los temblores de tierra.

  Esta semana en el centro del país, y de manera especial en la Ciudad de México, han padecido una sucesión de temblores que preocupan, y con razón, a nuestros amigos capitalinos. Y se trata, entre otras medidas, de preparar refugios con medicinas, agua, lámparas y comida para el caso de derrumbes, apagones, etcétera que nos dejarían aislados..

  Y no porque los temblores se registren de manera muy espaciada en Sonora –creo que en Guaymas tienen un buen récord— debe hacerse caso omiso del plan, hay que sumarse a él porque es preferible que las precauciones sobren y no que falten.

LA CONDENA DEL CHAPO

   Ojalá un día lleguemos a gana el primer lugar mundial en una materia positiva; de momento tenemos que conformarnos con el primer lugar en asesinatos y, desde ayer, el campeonato en la mayor sentencia dictada contra un mexicano.

  Los noticiarios de las grandes cadenas de televisión como que ordenaron a sus reporteros y columnistas que no se preocuparan por las noticias importantes porque con la sentencia que recibió el Chapo Guzmán tenían para toda la jornada. Y se dedicaron en exclusiva al tristemente célebre criminal.

  Que le hayan dictado cadena perpetua no es una sorpresa, pero los jueces no se dieron por satisfechos y por un lado se añadió una condena de treinta años de prisión, y por  otro, una más de veinte. El abogado de Guzmán se mostró escandalizado por el castigo y anunció que apelará la sentencia.

  Mi amigo estudiante, que sabe que estudié Derecho, me pregunta cuál sería mi estrategia si fuera defensor del Chapo. Le contesté que así como a Padrés le tumbaron un delito grave para que le quedaran dos delitos por los que pudo obtener libertad bajo fianza, habría que pugnar, en el caso del Chapo, por tumbarle la cadena perpetua. Le quedarían las dos sentencias que suman juntas, ochenta años, y que son muchos años: pero es menos que la prisión para toda la vida. Otro camino sería sentarse a esperar a que transcurran los 80 años y quedarse con la de prisión perpetua, que ya no son tres sentencias sino una sola. Va de gane.

  (Tardó en comprender que yo estaba chacoteando. Eso se saca por venir a quitarme el tiempo).

  Y ya que mencioné a Padrés, ¿no hay autoridad interesada en profundizar en la grave denuncia que Samuel Valenzuela publicó en este Portal, sobre la compra de jueces para sacarlo de la cárcel? Es un deber profesional machacar en el asunto.

carlosomoncada@gmail.com