¿Por qué no aprovechamos y recuperamos el estatus de adultos?

¿Por qué no aprovechamos y recuperamos el estatus de adultos?

Que piadoso resultó el juez, Francisco Jiménez Fox, que lleva la causa de Cirilo de 50 años quien estuvo a punto de degollar a su esposa de 22 años de 17 heridas en cuello, cabeza y cara.

Con números y cifras reducen la pobreza ¡Qué vergüenza!
Cuánto lamento por la golpiza a Ana Guevara, en Sonora mataron a 2 mujeres ¿si saben?
La violencia contra niños es de los padres, luego del DIF

Juana María Olguín

Que piadoso resultó el juez, Francisco Jiménez Fox, que lleva la causa de Cirilo de 50 años quien estuvo a punto de degollar a su esposa de 22 años de 17 heridas en cuello, cabeza y cara. Una de ellas alcanzó la tráquea. Los hechos ocurrieron el pasado 26 de enero en Puerto Peñasco. El individuo aceptó la culpa fue así como la autoridad ministerial reclamó de castigo 20 años de prisión, a no, pues al juzgador le resultó demasiado y la redujo a solo 10 años.

Uno no puede menos que ir a los lugares comunes y preguntarse si este funcionario judicial sabe lo que duele una cortada con un cuchillo, en un accidente de cocina entonces, no pudo pensar e imaginar en el sufrimiento que infringió el individuo a la pobre mujer. Es imposible aceptar estas barbaridades que cometen estos seudo juzgadores, porque ahora vemos este caso, cuantas más aberraciones cometen, en función de sus fobias, creencias, ideologías.

Es una vergüenza que haya esta clase de jueces, estilo Jiménez Fox que tienen capacidad para condolerse del responsable de atentar contra la vida de la joven mujer, pero no le da su intelecto para sentir empatía por la desgracia de la víctima y en un primero momento la tortura a la que fue sometida luego por lo que tardará en sanar de esas 17 cuchilladas. Este funcionario debe sufrir un desorden mental, emocional, psicológico para ir en auxilio del asesino y no de la perjudicada.

Son esta clase de personas las que han llevado el sistema judicial a este estado de descomposición total, donde las víctimas no se sienten representadas por nadie. Que dice la Fiscalía general de justicia que se inconformarán con la decisión del juez, ah que bien. Juntar firmas para destituirlo es lo que debería hacer la sociedad sonorense.

En otro asunto, creo que todos odiamos el desorden en que habitamos. Pero sí aceptemos que fue una lamentable ocurrencia la de la profesora de la secundaria de ella cortar el cabello del alumno, frente a sus compañeros porque este no lo hizo. Pero, no perdamos de vista la esencia del problema que es la desobediencia a un propósito de esa escuela.

Fue desafortunado lo que hizo esa docente, de hacer sentir su poder en el aula, pero los adultos debemos recapacitar en el aspecto de la disciplina en que los muchachos se deben educar. Ellos deben acudir con cabello corto, esto se exige hasta en los colegios privados y los padres sufrimos la rebeldía del muchacho que se niega a cortar la greña como si fuera su máximo tesoro, pero se debe cumplir y los adultos debemos enseñar y obligar a que se sometan a esos reglamentos. Luego no nos quejemos cuando el adolescente se niegue a aceptar mínimas normas. Eso fue lo que entendió, que no pasaba nada si infringía los mandatos de la autoridad.

Por otro lado es ofensiva la declaración que hace el secretario de economía, Jorge Vidal Ahumada de que los mil 800 trabajadores de las maquiladoras satélites de la planta y ensambladora Ford despedidos a mediados de diciembre ya fueron contratados en otras compañías. Con quién cree que habla este señor, cuando en las narices de uno está el trauma de los obreros que fueron echados, con miserables cantidades que ya por poco se lo gastan y no saben cómo ponerse de pie, menos salir a enfrentarse a la vida y responsabilidades. ¿empleo? Claro que no, para colmo tienen más de 50 años, no aptos para el mercado laboral sonorense.

Qué lástima que solo declaraciones desafortunadas hay, un poco de sensibilidad no le vendría mal al titular de esta dependencia ah, y algo de sentido común digo si es que, como lo supongo no sabe cómo justificar su presencia en ese puesto público.