¿Poniéndome vieja?

¿Poniéndome vieja?

Te estas volviendo vieja me dijeron, has dejado de ser tú te estas volviendo amargada y solitaria

5 lecciones que aprendí cuando me deshice de las cosas que no necesitaba
Ama tu cuerpo, ama tu interior
El credo de una mujer

Te estas volviendo vieja me dijeron, has dejado de ser tú te estas volviendo amargada y solitaria.

No, respondí. No me estoy volviendo vieja me estoy volviendo sabia. He dejado de ser lo que a otros agrada para convertirme en lo que a mí me agrada ser, he dejado de buscar la aceptación de los demás para aceptarme a mí misma, he dejado tras de mis los espejos mentirosos que engañan sin piedad.

No, no me estoy volviendo vieja. Me estoy volviendo asertiva, selectiva de lugares, personas, costumbres e ideologías. He dejado ir apegos, dolores innecesarios, personas tóxicas, almas enfermas y corazones podridos, no es por amargura es simplemente por salud. Dejé las noches de fiesta por noches de tranquilidad, dejé de vivir historias y comencé a contribuir en la mía, dejé de traer maquillaje en mi bolso, ahora llevó un libro que embellece mi mente, mi alma y espíritu.

Cambié las copas de vino por tazas de café, me olvidé de idealizar la vida y comencé a vivirla.

No, no me estoy poniendo vieja. Llevo en el alma y en el corazón la inocencia de quien a diario se descubre.

Ahora lo q anhela mi alma es abrir sus alas y explorar otros sitios inalcanzables para aquellos que sólo buscan la frivolidad de lo material. Llevó en mi rostro la sonrisa, que se escapa al observar la simplicidad de la naturaleza, llevó en mis oídos el trinar de las aves alegrando mi andar. 

No, no me estoy volviendo vieja. Me estoy volviendo selectiva, apostando mi tiempo a lo intangible reescribiendo el cuento que alguna vez me contaron, redescubriendo mundos, rescatando aquellos viejos libros que a medias páginas había olvidado.

Me estoy volviendo más prudente he dejado los arrebatos que nada enseña, estoy aprendiendo a hablar de cosas trascendentes, estoy aprendiendo a cultivar conocimientos, estoy sembrando ideales y forjando mi destino. No, no es que me esté volviendo vieja por dormir temprano los sábados, es que también los domingos hay que despertar temprano, disfrutar el café sin prisa y leer con calma.

No es por vejez por lo que se camina lento, es para observar la torpeza de los que a prisa andan y tropiezan con el descontento.

No es por vejez por lo que a veces se guarda silencio, es simplemente porque no a toda palabra hay que hacerle eco.

No, no me estoy poniendo vieja, estoy comenzando a vivir lo que realmente me interesa.

No me estoy volviendo vieja, he aprendido a disfrutar mi paz, esa paz que sólo Dios da.