Perú, Brasil, juzgan a sus presidentes, en México ¿cuándo?

Perú, Brasil, juzgan a sus presidentes, en México ¿cuándo?

En demasiados países la clase gobernante es sometida al sistema judicial, son defenestrados vía las cámaras de diputados, en México los dos poderes de la República están horrorosamente supeditados al Dios sexenal

Enrique Peña Nieto tiene el síndrome de un emperador
Es real la estrategia, bajar los térmicos de casas y luego ladrones atacan ¿O qué es?
Entró a la cárcel la mujer que mató a su hijo ¿y con el resto de culpables, que hacemos?

Juana María Olguín

En demasiados países la clase gobernante es sometida al sistema judicial, son defenestrados vía las cámaras de diputados, en México los dos poderes de la República están horrorosamente supeditados al Dios sexenal. Nadie se mueve si no le dio permiso el mandatario. Así es como la corrupción ha llegado a niveles exorbitantes y es en esta administración federal es donde más protección descarada y cínica ha habido para los amigos de Enrique Peña Nieto y para sí mismo. Lo obsceno es que la impunidad crece al grado que ya parece deporte nacional.

Para un mexicano resulta inexplicable como al expresidente francés Nicolás Sarkozy fue detenido el martes para ser interrogado por una presunta financiación ilícita proveniente de Libia para su campaña electoral en el año 2007. El exmandatario francés (2007-2012) fue detenido e es investigado por agentes de la Oficina Central de Lucha contra la Corrupción y las Infracciones Financieras y Fiscales (OCLCIFF).

Sarkozy de 63 años está acusado de “corrupción pasiva”, “financiación ilícita de campaña electoral” y “encubrimiento de fondos públicos libios” y fue sometido a control judicial, el exmandatario conservador, niega todos los cargos. Fue liberado y volvió a casa después de ser interrogado a lo largo de dos días en la OCLCIFF.

Fue interrogado y los enjuiciadores franceses buscan pruebas del ilícito. ¿En México cuándo?

Perú no es el primer país del continente que juzga a sus presidentes, hay otros sonados casos de centro y Sudamérica, pues bien, en ese tenor no sorprende que obligaran a deponer al conservador Pedro Pablo Kuczynski, un exbanquero de Wall Street de 79 años que asumió al poder en julio del 2016. Las acusaciones contra él tienen que ver con su participación en la compañía Odebrecht, durante la administración de Alejandro Toledo, luego se empleó con esa empresa.

Hay serias dudas de sí le financiaron la campaña electoral y ante las sospechas perdió apoyo y su salida era exigida por la oposición e incluso por algunos miembros de su partido. El Congreso tramitaba un pedido de destitución y planeaba interrogarlo el jueves, así que dimitió el muchacho un día antes de que la cámara de diputados lo cesara, el orgullo le hizo irse antes de ser echado a patadas.

En México no hay instituciones independientes, sólidas, capaces de ejercer su autonomía y enjuiciar a todo aquel que incurra en actos delictivos acá solo hay compadrazgos, amistades que inhiben el ejercicio de la procuración y administración de justicia. Así que la impunidad es la madre de toda la corrupción que impera en el país. Y con el sometimiento de los dos poderes de la nación: el judicial y el legislativo al presidente de la República la cosa ha ido tristemente de peor en peor.

A estas horas y con estas gentes, les digo que más mal le puede ir a la población mexicana, que peor cosa puede pasar. Ahora mismo sucede todo lo que más se temía que ocurriera: los cuerpos de personas asesinadas aparecen aquí, allá, más. El crimen organizado opera a lo largo y ancho del país y desde las entrañas de las propias policías te insinúan quien gana con este desastre, quien recibe bolsas de dinero a lo descarado, quién es el principal productor de crystal.

Los muertos por favor no son ajustes de cuentas, son la pura y más llana expresión de la inacción del sistema judicial, de las procuradurías de justicia, quienes no quieren hacer su parte: aplicar la ley. Y esto cada día se pudre más y más. Hay que rezar gente y mucho para que todo esto tan malo no nos desafíe al grado de que perdamos la cordura y la salud que nos queda.