Padrés está “a buen resguardo”, o sea, escondido como rata

Padrés está “a buen resguardo”, o sea, escondido como rata

Carlos MONCADA OCHOA Supongo que no pocos de mis lectores habrán sufrido esa molesta, extraña, asqueante sensación de saber que en algún rincón de

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moncadaCarlos MONCADA OCHOA

Supongo que no pocos de mis lectores habrán sufrido esa molesta, extraña, asqueante sensación de saber que en algún rincón de la casa hay una rata. No la ha visto uno, no escucha ruidos durante el día, pero hay huellas de cada, ecos del roer en la madera, en los desperdicios. Si uno enciende la luz o hace el mínimo ruido, la rata, que es astuta, se queda inmóvil y silenciosa. No hay más remedio que poner trampas alrededor del sitio en que merodea, trampas mecánicas o cebos con veneno.

Guillermo Padrés, a quien muchos han llamado rata, se ha convertido en una rata auténtica.

Ayer, en su programa de la mañana, Ciro Gómez Leyva le preguntó a Antonio Lozano Gracia, abogado de Padrés, si éste se halla en México o en otro país. Que no sabía, respondió el inventor del espiritismo para localizar osamentas humanas, y en cuanto a si permanece escondido, replicó que “está a buen resguardo”.

Si afirma que “está a buen resguardo”, miente al negar que ignora dónde se encuentra.

Lozano Gracia es un abogado corriente que cobra por enredos verbales sin valor jurídico. Dijo que desde octubre de 2014 se presentó una denuncia contra Padrés y hasta ahora se habla de órdenes de aprehensión, como si por el transcurso del tiempo se le pudiera considerar inocente. Además, en la fecha en cuestión era gobernador aún. Al parecer se refiere, pero oculta la mención, a la querella presentada ante la PGR Rebeca Villanueva y demás “malnacidos” para que se investigara el cambio frecuente de la titularidad del rancho de Padrés.

Que de los seis presuntos delitos enumerados en aquella denuncia, dice el carita de chango Lozano Gracia, sólo se invoca uno, y con ello parece insinuar que no hay pruebas que configuren los otros cinco delitos. El que da sustento a una posible orden de aprehensión es el de lavado de dinero, y consiste en la utilización de cuantiosos recursos, de procedencia ilícita, nada menos que 8 millones de dólares, para formar una empresa minera.

Lozano “argumenta” que la empresa se formó en 2007, cuando Padrés no era aún gobernador (¿y eso qué? ¡Ya era pillo entonces, como bien lo saben los banqueros de Israel!), y la fundó una persona que obtuvo la concesión (Lozano calló su nombre) sobre más de 29 mil hectáreas de territorio sonorense. “Yo no tengo capital, le dijo ese anónimo concesionario, pero pongo la concesión y tú, Padrés, consigue el dinero”. Padrés no aportó dinero pero convenció a los inversionistas (Lozano no dijo quiénes ni cuántos), que le dijeron a Padrés: “Aquí están los 8 millones de dólares, pero no se los damos al concesionario porque no lo conocemos; a quien conocemos es a ti, y a ti te damos los millones”.

Y éste es el peor cuento para niños que pudo inventar Lozano: Padrés es el que manda en la empresa minera aunque la concesión no es suya ni aportó dinero,sino que los inversionistas se lo entregaron porque les gustó su bigote. Le tuvieron fe como en su tiempo, el procurador Lozano Gracia le tuvo fe a “la Paca”.

El abogado defensor admitió que ha gestionado más de 40 amparos para su cliente, varios de ellos con la finalidad de que los funcionarios de la PGR sean bobos y le informen qué andan investigando, y dijo que ignora si hay órdenes de aprehensión por ejecutarse. Una orden de aprehensión hará un ruido que la rata captará con facilidad.

La sensación de asco no se desvanece hasta que a uno le consta que la rata cayó en la trampa. Lo que falta luego es lavar con agua, desinfectante y jabón todos los rincones en que anduvo el nauseabundo roedor.

carlosomoncada@gmail.com