Otra vez, periodistas dan pelos y señales de raterías oficiales

Otra vez, periodistas dan pelos y señales de raterías oficiales

Todavía no saben qué provocó la muerte de dos niños de 12 y 16 años del municipio de Huásabas. Funcionarios de la secretaría de salud ratificaron que se trató de una bacteria que luego les provocó fallas en vías respiratorias, les dio pulmonía y murieron

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Juana María Olguín

Todavía no saben qué provocó la muerte de dos niños de 12 y 16 años del municipio de Huásabas. Funcionarios de la secretaría de salud ratificaron que se trató de una bacteria que luego les provocó fallas en vías respiratorias, les dio pulmonía y murieron. Pero cómo es que contrajeron la enfermedad ¿la respiraron, la bebieron, la comieron, por contacto? Porqué tanta parsimonia para descubrir si fue parte de la fumigación que se hizo en casa. El uso de algún recipiente que no haya sido lavado y que consumieron algo en él.

Hay tantos peligros y eso de extremar precauciones es muy confuso, Se nos iría la vida de miedo en miedo. Pero por ejemplo tocar huesos de animales muertos puede ser tan letal, no lo imaginan. Una vez me enteré de un joven artista, muy talentoso que trabajaba con cadáveres de caballos. Cuando me mostraron en fotografías -e incluso estaban en redes sociales- solo me saltaban las alertas de lo riesgoso que eso puede ser en la salud.

En el municipio de Sáric conocí a un señor de muy buena posición económica, la misma riqueza que se la transfería a un hospital en Estados Unidos que cada quince días le ingresaba a través de una válvula en la cabeza, un medicamento que costaba miles de dólares (en tiempos de 3 pesos por la divisa verde). El costo no era todo, quizá de hecho era lo de menos. La dosis que le ingresaban lo dejaba incapacitado del dolor una semana, luego venían los 7 días de alivio y luego a repetir otra vez el traumático proceso. Era todo lo que había.

Todo por tocar cadáveres de animales, un acto tan “ordinario” para un ser humano dedicado a eso, acostumbrado al monte. Lo extraño volviendo al caso de Huásabas es que a dos miembros de una familia de 6 hayan resultado afectados y de un grupo de más de una docena que se baño en el mismo afluente ¿qué hay detrás de esta lamentable pérdida?

Otra vez periodistas ponen al descubierto que las raterías en la secretaría de desarrollo social (Sedesol) de Rosario Robles y de la Secretaría de Desarrollo Territorial (Sedatu) son tremendas y las pérdidas al erario incuantificables. El periódico Reforma publicó que sacaron 700 millones de pesos en efectivo, mismos que se enviaron a 5 ciudades y se entregó en 10 domicilios. Ambas dependencias entre 2014 y 2016 gastaron mil 900 millones de pesos a través de la asignación de contratos y luego al dinero se perdió. En esto está metida la televisora estatal Telemax. Para colmo.

Así que señores del futuro gobierno, miembros del poder legislativo de la cámara alta y baja, dejen sus babosadas de sus tupperware, a la sociedad mexicana le urge sangre, que eso se traduce en investigaciones serias, profundas, que den con todo este dinero y los otros capitales que se extraviaron en el bolsillo de Enrique Peña Nieto, de su esposa o lo que sea que resulte la mujer, que le acompañó en el sexenio. Tiene que haber una profunda claridad de a dónde fue a parar toda la riqueza de este país, que presuntamente “administró”, el monito que todavía se cree presidente.

Cuatro niños abandonados en Nogales, los pequeños de 6 a un año estaban solos en una casa, donde había una fuga de gas ¿no sería un intento de homicidio múltiple? Hace crisis y muy seria la infancia sonorense, pero los ayuntamientos se la llevan hundidos en la frivolidad en lugar de sacar encuestas casa por casa e indagar cuantas madres solteras hay, cuantos hijos tienen, si cuentan con recursos económicos y soporte parental para sobrevivir. Y a nivel estatal, se la viven en la firma de convenios que al final sirven para tres cosas: nada, nada y nada.