No solo no quitarán casetas de cobro, habrá más

No solo no quitarán casetas de cobro, habrá más

Ya decía yo que había gato encerrado. Siempre fue sospechoso que el gobierno estatal no actuara con firmeza contra Carlos Enrique Gómez Cota, presunto alcalde de Empalme y claro cuando se le identifica como dueño de otra “silla”, propietario de otro imperio donde también vive a costillas de otros, queda muy claro el panorama

Mexicanos “saben” más de Venezuela que de sus propias desgracias
Pésima organización para distribuir los uniformes escolares. Largas filas para ingresar a las tiendas
No irán a la cárcel famosos ni políticos ¿AMLO dueño de la justicia? 

Juana María Olguín

Ya decía yo que había gato encerrado. Siempre fue sospechoso que el gobierno estatal no actuara con firmeza contra Carlos Enrique Gómez Cota, presunto alcalde de Empalme y claro cuando se le identifica como dueño de otra “silla”, propietario de otro imperio donde también vive a costillas de otros, queda muy claro el panorama. Resulta que el señor es dirigente de la Confederación de trabajadores mexicanos (CTM) de maquiladoras.

Para que lo anote la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y sepan cómo es que funcionan estos personajes, quienes tienen un ego explotado, son incapaces de sentir empatía por los otros, claro, como dirigentes sindicales están acostumbrados a ver el sufrimiento del trabajador que abusa, explota o corre el patrón y ellos, estiran la manita para recibir el billete y hacer ojo de hormiga ¿cómo diablos iba a servir de alcalde?

Gómez Cota abandonó la alcaldía en cuanto empezaron los problemas económicos, los mismos que no ha quedado del todo claro si él los produjo o los hizo más grandes. Lo cierto es que el presunto munícipe desde junio abandonó su responsabilidad, mientras el plantón en el edificio del ayuntamiento cada vez se hace mayor por la deuda de salarios que va de 4 a 16 quincenas. La nómina del ayuntamiento es de 7 millones de pesos para 700 burócratas.

Al plantón nada más falta que se sumen policías y bomberos. Y el gobierno estatal voltea hacia otro lado, cómo no va a poder intervenir para destituirlo y salvar lo que se pueda y por supuesto ayudar a los empleados del municipio. Lo bueno es que ya vienen los de Morena. Ave María. Fin del sarcasmo.

Llegaron las lluvias y aparecieron los socavones, uno de ellos es el que se localiza en periférico poniente y paseo río Sonora que por más que lo denuncian los ciudadanos no se atiende, pero oiga usted (lea usted), este boquete es necio y terco y vuelve y vuelve. Claro, porque el agua tiene memoria, pero, la soberbia y la codicia de los seres humanos que se atreven a instalar zonas habitacionales donde no deben es grande y gigante.  

Hay un nuevo movimiento ciudadano que hasta ahora no se ha identificado, pero que tienen capacidad para tomar 6 casetas de cobro en el Estado. Es en Obregón y Navojoa, donde están hartos de este abuso del gobierno de hacer carreteras con dinero de la sociedad y luego quieren cobrar por el uso de la misma. Que las poblaciones más afectadas son vecinos de las zonas rurales, que salen al norte y tienen que pagar caseta, al sur y lo mismo y nadie toma conciencia que son los pobres de los pobres, que todo les cuesta al doble y el olvido oficial para otorgar servicios públicos es eterno.

Triste historia del niño que dejaron ciego luego de que en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Centro de Especialidades No 2, de Ciudad Obregón le extirparan un ojito en lugar del que presentaba un problema de cáncer. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha recomendado (lo que en los hechos significa nada) que se violaron todas las garantías del pequeño, así que deberán otorgarle compensación y servicios de toda naturaleza que le ayuden a lidiar con su condición de invidente.

Digo que es triste la historia porque esto nunca debió pasar, la madre del bebé persiguió al oftalmólogo que lo operaría, ella quería hablarle de la condición de la criatura, con el expediente en manos y el tipo se negó una y otra vez a darle tiempo. Luego dos enfermeras y el anestesiólogo le repitieron cuál debía intervenir. A la señora le preguntaron en una de tantas entrevistas que si no notó si el hombre estaba borracho. Nomás eso falta que tenga adicciones, pero ¿qué importa?

Algo muy malo le pasa a la humanidad, no solo a los médicos, nos negamos a darnos un poco de afecto, de atención. Al final todos iremos a donde mismo y cuando lleguemos allá nos preguntarán que hiciste por tu prójimo. Ojalá que no todos llevemos las manos vacías.