¡No puedo respirar! En México es la historia de tan frecuente, invisible

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¡No puedo respirar! En México es la historia de tan frecuente, invisible

¿Si es posible creer que se organizan ciudadanos y llegan con furia a destruir? ¿A ingresar por la fuerza a edificios en los que rompen, queman y roban?

Agotador discurso de López Obrador ¡Tiene que gobernar para todos!
Multarán a quienes abandonaron sus casas ¡Sadismo oficial!
Si este abuso de los concesionarios no se aprovecha ¡Que grave!

Juana María Olguín

¿Si es posible creer que se organizan ciudadanos y llegan con furia a destruir? ¿A ingresar por la fuerza a edificios en los que rompen, queman y roban? En un país donde se ha aplicado el principio de: piensa mal y acertarás. no se ve, ni se siente “natural” ese ejercicio de destrucción y ataque a mansalva con que llegaron los manifestantes al centro cívico de Guadalajara. Jalisco. Con tal sed de sangre que prendieron fuego a un oficial y por la espalda como actúan los cobardes. 

Dato curioso los detenidos por los daños provocados son de la ciudad de México, Yucatán y Michoacán, algunos de ellos con antecedentes penales por delitos contra la salud. Así que la calentada que se dio el gobernador de la entidad, Enrique Alfaro quien salió la noche de ayer jueves a acusar directamente al mandatario federal, Andrés Manuel López Obrador, de la violencia, lo que prendió focos de alerta. Así y hoy por la mañana haya reculado en sus señalamientos.

Lo que sí es una porquería es el manejo que el gobierno federal ha hecho de esta tragedia que involucra a un albañil de 30 años asesinado en un pueblito de Jalisco, aparentemente por policías, por no traer cubrebocas. Cuando la ahora desgracia del país tiene que ver con esos mensajes contradictorios que ha tenido el vocero para la contingencia sanitaria: no cubrebocas, las carpas sanitizadoras no sirven y en las entidades obedientes las desmantelaron. Pero el acabose, dar por concluido la etapa de confinamiento cuando justo se está en el peor momento de contagios. Quieren pasar por muy democráticos ¿no sabrán que los muertos no votan? 

Es toda una desgracia lo que justo ahora ocurre con el pueblo mexicano quienes en amplias zonas del país son rehén del abuso policial y/o del crimen organizado, juntos o separados. Hay una sociedad que apenas sobrevive ¡que no puede respirar entre unos criminales con charola y los otros! 

Pero ¿en plena pandemia sanitaria hacer otra crisis, arriba de la media docena de conflictos que ya azotan al país? En que abona echarle gasolina al fuego por parte de Hugo López Gatell al decir que por ello se pidió que no hubiera toques de queda en las entidades del país o exigencias de cumplir con reglas de convivencia como el uso de cubrebocas. 

Ante este escenario no sorprende que Célida López, alcaldesa de Hermosillo quiera que la dichosa etapa de “normalidad” sea total y se abran todas las actividades en la ciudad. Ella solo está al servicio de su tata, Manuel Andrés le vale un pito la vida de los ciudadanos. Señora candidata a lo que sea, los muertos no votan, digo para que lo sepa. Por cierto, sirva a los habitantes que no pueden respirar por todo lo que les hace falta: comida entre lo más urgente.

Estos son los riesgos desafortunados con la apertura de las empresas, a tontas y a locas en plena crisis de contagio, lo ocurrido en la planta Ford. Quienes luego de un paro de dos meses reiniciaron el jueves 28 de mayo, para lo que aplicaron 50 pruebas Covid, en un universo de mil 300 trabajadores, donde detectaron cuatro positivos. Es decir que si hubieran hecho los exámenes al 100 por ciento del personal ¿habrían encontrado 104 contagiados?

Para colmo de males este viernes un paciente sospechoso a Covid escapó del Hospital General del Estado (HGE). Publiqué la información entre grupos de amigos y todos preguntaron ¿cómo se llama? Para qué quieres saber, respondí, como ese hay ¿cientos en las calles? Muchos por gusto y otros porque no tienen opción. Pero aquí estamos este día con síntomas de pandemia o ataque de ansiedad, a 11 años de aquel infausto día en que no podíamos respirar: de dolor por la muerte de tanto inocente. Los padres ahora quieren 10 millones de pesos más como indemnización. Bien por ellos.