No, no habrá debate por la iniciativa de reformas a la Ley de la Unison

No, no habrá debate por la iniciativa de reformas a la Ley de la Unison

El procedimiento para elegir rector de la Universidad, aunque manoseado a lo largo de varias décadas por comentaristas lo mismo serios que ignorantes, es un tema polémico. Pero no porque lo sea va a provocar un debate público la iniciativa que ha presentado una diputada gris

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Carlos MONCADA OCHOA

      El procedimiento para elegir rector de la Universidad, aunque manoseado  a lo largo de varias décadas por comentaristas lo mismo serios que ignorantes, es un tema polémico. Pero no porque lo sea va a provocar un debate público la iniciativa que ha presentado una diputada gris. 

  ¿De dónde le viene el conocimiento de las cuestiones universitarias a la legisladora Ernestina Castro, la coordinadora de la bancada de MORENA a la que le han comido el mandado los más novatos y torpes de sus compañeros de Cámara?

  Según el boletín de la propia Cámara presentó la iniciativa a propuesta de “un grupo diverso de universitarios”. Los universitarios cuentan con sus dirigentes sindicales y hay líderes naturales entre maestros, estudiantes y trabajadores, que no tendrían por qué confiar en una diputada carente de habilidad política.

   Los mecanismos para elegir a las autoridades de la Casa de Estudios, dice la iniciativa, son “opacos y predecibles”, lo cual es contradictorio pues si son predecibles no pueden ser, al mismo tiempo, opacos. Y es evidente que la diputada desconoce la historia de nuestra Casa de Estudios pues propone volver a la forma de elegir que la mantenía en permanente relajo. Si el Rector se eligiera mediante voto universal podría suceder que en la confusión de un periodo de crisis social saliera triunfante el diputado Rodolfo Lizárraga o la propia señora Castro.

  No hay leyes perfectas porque la realidad que regulan tampoco lo es, y sin duda la Ley 4 podría ser mejorada en este precepto y aquel otro. Pero hace muchos años quedó asentado y aceptado por la sociedad que cualquier reforma debe brotar de un consenso entre los universitarios, concretado en una propuesta fundamentada, no como puntada de alguien que busca luces de reflector para curar su “anoxia política” (uso sus propios términos domingueros) y mental.

¿LLEGAREMOS A LA INVERSIÓN PRIVADA EN PEMEX?

   Voces serenas a las que no es posible calificar de “conservadoras” o “neoliberales” sugieren que las ideologías no deben prevalecer en la estrategia para corregir las arruinadas finanzas de Pemex. Los gobiernos anteriores le heredaron al actual un PEMEX agobiado por sus deudas.

  El presidente López Obrador anunció que Hacienda canalizará cinco mil millones de dólares a las cajas de Petróleos Mexicanos pero es claro que aunque será bien recibida la bocanada de oxígeno, es insuficiente para sacar a la empresa del atolladero.

  Sugieren los expertos que proceda el gobierno como buen negociante, que ofrece porciones apetitosas a los socios reservándose las facultades del propietario que lleva el control y determina las áreas no estratégicas en las que permite la inversión. No creemos que sea mala idea abrirse, para comenzar, a las opiniones distintas a las que enuncia el gobierno como axiomas inalterables. Nada se pierde con escuchar.