MUSAS: ¿museo de arte o bastión de Javier Gándara?

MUSAS: ¿museo de arte o bastión de Javier Gándara?

Carlos MONCADA OCHOA Invitaron a la gobernadora a la inauguración de la primera parte de la Colección de Arte de Sonora y la gobernadora no asistió

Imposible prever los socavones, sólo hay que estar atento
Otro periodista desaparecido, ¿quién dijo que la cadena estaba rota?
¿Fue el temblor un anuncio de lo que ocurrirá en las elecciones?

Carlos MONCADA OCHOA

Invitaron a la gobernadora a la inauguración de la primera parte de la Colección de Arte de Sonora y la gobernadora no asistió. ¡Sabia decisión! El director de MUSAS, Rubén Matiella, tenía allí, como invitados de honor, a su ex candidato Javier Gándara Magaña y a su extrovertida esposa Marcela Fernández. Matiella había soñado en la fotografía que no se llegó a imprimir: los Gándara, sonrientes, rodeando a Claudia Pavlovich; una foto grande, en la primera plana de la sección de sociales de El Imparcial. ¡O en la primera plana de la primera sección, no faltaba más!

Pero las responsabilidades de Javier Gándara en el saqueo efectuado el pasado sexenio, sobre todo las que sufrió Hermosillo cuando fue presidente municipal, no se han aclarado. No se habría visto bien que la gobernadora apareciera en los periódicos a su lado.

Además, la colección es un fiasco. La persona contratada para realizar la investigación sobre las artes plásticas en Sonora, del Siglo XIX a la fecha, y que responde al nombre de Octavio Avendaño Trujillo, comenzó su tarea hace apenas un año. Y en vez de haber comenzado por el principio, esto es, con una muestra de aquel Siglo, nos acomoda una del periodo 1970-2010; después se echará atrás para enseñar lo que toca al Arte al amparo de la Universidad de Sonora; y luego más atrás, hacia el Siglo XIX, y ¡vámonos!, a la actualidad. Y todo esta capirotada, porque a Matiella le urgía hacer su jugada “política”.

Es extraño que se haya contratado a una persona para que haga una investigación que hace tiempo está realizada. El maestro Enrique Rodríguez hace veinte años, o más, la realizó, y supongo que la mantiene actualizada. Ha peregrinado en busca de una institución o grupo que le publique su trabajo en una edición digna, sin obtener respuesta. ¿Por qué no se le llamó para aprovechar su investigación?

El señor Avendaño se hace bolas en la presentación de la muestra: el texto que recibe a los visitantes enarbola la tonta tesis de que la revista universitaria Germen (todo un grupo interdisciplinario, en realidad) marcó las tendencias de la plástica. ¿A qué artista influyó la revista? Martínez Arteche traía su formación de México; Mónika, de Suecia: Gustavo Monroy y Hersúa nunca estuvieron aquí; Eva Laura Moraga estaba muy joven y apenas habría llegado de Monterrey, igual que Ethel Cooke, que se educó en los Estados Unidos; me parece que tampoco estaba en Sonora Paula Martins y Helga arribó de Chile con su técnica ya dominada.

Germen y las revistas que le siguieron, Brecha y Acequia, sostuvieron valientes posiciones políticas con el poeta Luis Rey Moreno al frente. Hable con él, señor o joven Avendaño. No invente.

Rubén Matiella fue partidario activo de Javier Gándara y, confiado en que éste ganaría, actuaba ya como inminente director del Instituto Sonorense de Cultura. En la nota que un señor de apellido Perla escribió sobre la inauguración (“una nota social”, apunta la periodista Emilse Valencia) no dice una palabra de los cuadros; se limita a quemar incienso a los Gándara y al propio Matiella. No sé por qué éste sigue en la dirección de MUSAS. Si el individuo que ocupa un cargo y es capaz, es sin duda justificado que lo conserven. Pero Matiella es un individuo de cultura limitada y esto me consta. Hace unos tres años el licenciado Marco A. Paz nos invitó a él y a mí a un programa de radio para hablar de cultura y poco o nada tuvo qué decir. En ese tiempo se había denunciado en los medios que a los novios que, luego de la ceremonia, iban a tomarse fotos al frente o en el vestíbulo del recién estrenado Museo, les cobraba una cuota. Que hacían lo mismo en otros museos del mundo, alegó.

En un escrito que puso a la entrada de la sala de exposiciones, el hombre de las joyas se autoelogia por “una colección con la que hasta hace poco no contaba el Museo”. No cuenta con ella todavía, don Rubén. Falta siglo y medio de investigación y la localización y adquisición de algo más de mil cuadros. Está fácil.

 

Carlosomoncada@gmail.com

COMMENTS