Mejorará la circulación al sur luego de 32 años, ¡ya era hora!

Mejorará la circulación al sur luego de 32 años, ¡ya era hora!

Carlos MONCADA OCHOA Sería en 1984, año más año menos, cuando el gobernador Samuel Ocaña resolvió emprender una obra moderna para evitar que cada v

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Carlos MONCADA OCHOA

Sería en 1984, año más año menos, cuando el gobernador Samuel Ocaña resolvió emprender una obra moderna para evitar que cada vez que llovía con intensidad, Villa de Seris quedara aislada de la ciudad, y la ciudad de todo el sur del país. Y mientras se construía el moderno puente (moderno entonces, se entiende), se estableció la comunicación de las dos porciones de Hermosillo con otro puente, muy bajo, hecho no sé de qué. Se parecía a los que improvisaban en la selva durante la guerra: estrecho, con piso de tierra y madera y unas cuantas varillas de hierro como base.

Durante el tiempo en que dio servicio, al automovilista le daban “ñáñaras” usarlo porque cada día se miraba más vencido, pero no había otra opción. Cuando quedó listo el puente nuevo la inauguración consistió en recorrerlo a pie, junto con el gobernador, de un extremo a otro.

Aquel puente no quedó como es hoy. Fue necesario acondicionarle cuatro carriles y paulatinamente se armó el trébol que permite tomar diversas direcciones. Pero han pasado más de 30 años, y en 30 años hasta las mujeres más guapas cambian (algunas, para mejorar, lo que sea de cada quién), de modo que es muy bien venido el comienzo de la transformación del trébol para que soporte e imprima celeridad a la corriente de vehículos que entra y sale del centro.

Sólo existe el problema de que los ciudadanos debemos aportar una cuota mientras se construye, no en este momento pero sí dentro de pocas semanas, y que no es una cuota en efectivo sino en algo más difícil de conseguir: la paciencia. Habrá desviaciones para motos, automóviles y camiones de pasajeros, obligadas por las obras. Para soportar los trastornos y los embotellamientos habrá que tener presente que entre mayor sea el sufrimiento, más rico se sentirá estrenar el trébol terminado. Que sea un trébol de la suerte.

DOS DE OCTUBRE NO SE OLVIDA

Apenas pasado el tercer aniversario del crimen de Ayotzinapa, viene el lunes próximo el aniversario de la masacre de Tlatelolco que, aunque ocurrida cuando el presidente Peña era un nene (la verdad, ignoro su edad y no estoy dispuesto a dejar mi sillón para averiguarla), será el escudo que reciba los proyectiles populares dirigidos contra el partido que gobernaba (el mismo actual).

Con aquel brutal derramamiento de sangre se inauguró la serie de masacres realizadas por criminales sin rostro, y la táctica de las autoridades para amainar la fuerza de las protestas: ponerse la máscara de la indiferencia, o como lo diría la gente en lenguaje popular: hacerle al loco, o hacerse…, no sé qué.

Para engrosar las filas de quienes cada año protestan por aquella matanza, no es necesario haberla vivido, ni siquiera haber perdido en ella un familiar o un amigo. Se añaden quienes no habían nacido aquel año de 1968 si sienten que fue consecuencia, como la de Ayotzinapan y todas las similares, de un sistema de gobierno que ya no hace bien a México. No se puede olvidar por la razón sencilla de que la causa tiene mayor presencia que nunca.

 

carlosomoncada@gmail.com