Me encantas, México: Alejandro Sanz

Me encantas, México: Alejandro Sanz

Alejandro Sanz correspondió al cariño del público mexicano, que durante tres décadas ha formado parte de su trayectoria y sus muchas noches de concie

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Alejandro Sanz correspondió al cariño del público mexicano, que durante tres décadas ha formado parte de su trayectoria y sus muchas noches de conciertos y ovaciones.

Con el brazo derecho levantado a manera de saludo y un grito de “¡Arriba México!”, el cantante y compositor español abrió su concierto en el Foro Sol, con su tour #LaGira y los acordes de Hoy que no estás.

Fue a las 21:22 horas cuando los nombres de sus músicos fueron proyectados en las pantallas que enmarcaron el escenario. El intérprete de 50 años de edad, vestido de negro y con la guitarra al hombro sonando desde sus dedos, se posó firmemente en el escenario para cantarle a los 40 mil asistentes ahí reunidos.

“¡Buenas noches!”, dijo. Sin importar los minutos transcurridos, el nominado ocho veces al Latin Grammy 2019, ganador de 20 de estas preseas en años anteriores y tres Grammy americanos, fue abrazado con un alarido y miles de cámaras de su público, grabando cada momento, como un recuerdo.

Así transcurrió Azúcar en un bowl y después, un agradecimiento de su voz.

“¡México! ¡Qué bonito se siente, qué felicidad! No sé qué decir, no soy mucho de hablar. Pero no puedo dejar pasar la oportunidad de darles las gracias no sólo por esta noche,  sino por tantas noches que me han regalado en este país.

“¡No me hagan llorar, por favor! ¡Los quiero un chingo! ¡Gracias por estar aquí! Este es su concierto. ¡Viva México!”, expresó entre aplausos antes de Aquello que me diste.

Continuó con el dueto con la mexicana, a la que el español reveló admirar y querer: Paty Cantú. Ella de blanco, él de negro, con las voces fundidas, cantaron No tengo nada.

“Él ya nos dijo que nos quiere un chingo, pero ¿ya le dijimos cuánto lo queremos?”, preguntó Cantú.

El Foro Sol respondió de igual manera: “¡un chingo!”.

Back in the City, Capitán Tapón y Deja que te bese encendieron ánimos y corazones. Sanz tocó su guitarra, evocó los sonidos de su tierra y los llevó a la balada, hasta dejar miles de luces, cual cielo estrellado, proyectado en las pantallas.

El español hizo a dueto con Residente —quien sólo fue proyectado en imagen y voz, sin estar presente más que de manera virtual— el tema Los lugares.

Tras Mi marciana y con bellos paisajes detrás suyo, Sanz le cantó a la Tierra, al planeta, “nuestra casa, nuestro paraíso”, Looking for Paradise.

Los 40 mil testigos de la vuelta de Sanz, cantaron a pulmón abierto Lo que fui es lo que soy, de su disco de 1991, Viviendo de prisa.

“¡Me encantas, México!”, lanzó el cantante ante tal coro monumental.

La bandera de México fue abrazada por el compositor al interpretar Mi persona favorita, uno de los temas de su más recientemente álbum El disco.

A partir de entonces, la gente no dejo de cantar. No es lo mismo abrió paso a la nostalgia.

“¡México! Hoy quise echar la cuenta desde cuándo nos conocemos… ¡Benditos sean los vientos que me vuelven a México! ¡Viva México!”, gritó emocionado antes de su siguiente invitada especial, Ximena Sariñana.

Con ella, cantó Quisiera ser y la unión de ambos estilos en uno de sus temas emblemáticos, fue gratamente recibida.

El final del concierto fue anunciado con Yo te traigo… 20 años, pero la exigencia del público lo hizo volver.

“Estaba a punto de irme, pero… hasta cuando vamos a ser artistas. Yo me quedo aquí hasta que ustedes digan. Les debo algunas canciones, yo lo sé. Vamos a ver si se acuerdan de esta ¿ok?”.

Así continuó el medley ¿Y si fuera ella?, Amiga mía y Mi soledad y yo, está última al lado de su tercera invitada, la chilena Mon Laferte, en uno de los momentos intensos de la noche.

RECUERDA A JOSÉ JOSÉ

Al filo de la velada y sentado al piano, Alejandro Sanz hizo su propio homenaje a El Príncipe de la Canción, al interpretar sentidamente La nave del olvido.

En ¿Lo ves?, los celulares se encendieron: de un lado del foro con luces rojas y del otro, verdes, como una gran alusión a los colores de México, mientras Sanz cantaba y tocaba el piano.“¡Qué belleza!”, acotó.

El tema ideal para cerrar la noche, cada vez más fría, fue Corazón partío. Así Sanz curó todos los corazones heridos, con su guitarra y su voz, para despedirse, con la mano levantada como al inicio, a las 23:22 horas: “¡Muchas gracias México, los quiero!”