Los miedos desaparecen cuando te abraza la persona correcta

Los miedos desaparecen cuando te abraza la persona correcta

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Así funciona nuestra química, las personas indicadas tienen la facultad de disminuir esa adrenalina que circula por nuestro cuerpo cuando estamos dominados por el miedo y hacernos producir esa dopamina que nos embriaga de calma y de seguridad, que nos hace sentir durante al menos un momento, que estamos bien, que estamos seguros, que todo lo que nos amenaza, simplemente desaparece.

A pesar de que los abrazos en general tienen propiedades únicas para cada uno de nosotros, si provienen de la persona indicada, aquella en la cual depositamos nuestra confianza, que sentimos como fuente de energía y no de una cualquiera, sino justo de la que necesitamos para levantarnos, sencillamente los efectos son mágicos.

Esas personas poseen una conexión especial con nosotros y son a quienes llamamos mentalmente cuando nos ocurre algo que consideramos indeseable, que hace que dudemos o que nos invada el miedo. Esas personas son para nosotros anclas que no permite que naufraguemos, pilares que no nos permiten derrumbarnos y hasta alas que nos ayudan a volar cuando lo necesitamos.

Son ellas las que hacen nuestra vida más sencilla y sí, casi todos podemos afirmar que tenemos al menos una persona que encaja en ese perfil, si no es así, quizás es que no nos hemos dado la oportunidad de darnos a alguien, de desarrollar esos nexos que nos unen de manera incondicional.

Quizás en estos casos lo mejor es comenzar a sembrar lo queremos recibir, pero aun cuando entendamos las ventajas de esa siembra, será mejor hacerlo sin las intenciones de recibir su cosecha, sin intenciones de beneficiarnos, sino de beneficiar a otros, porque lo que obtendremos a cambio será directamente proporcional.

Si estás del lado de los afortunados que cuentan con su fuente ilimitada de recarga, sencillamente agradece y fortalece esa relación, porque son esas personas las que le dan un sentido especial a la vida, la que la hacen más bonita y más amable. Son estas personas las que nos hacen entender que por más solos que nos sintamos en nuestras batallas, simplemente no lo estamos, porque en alguna parte está alguien pensándonos, amándonos, preocupándose por nuestro bienestar, enviándonos sus oraciones y hasta sus ángeles personales y harían mucho para que nosotros estemos bien.

El amor se cuida, inclusive cuando lo demos por hecho. A veces solo pensamos en alguien, pero no nos tomamos un tiempo para decir presente y sí, puede ser que igualmente cuando necesitemos a esa persona, incluso cuando tengamos mucho tiempo sin establecer contacto, esté como siempre allí, pero de seguro fomentaremos lazos más enriquecedores si nos hacemos sentir de manera regular.

Cuidemos nuestros afectos y agradezcamos el hecho de contar con personas que son solo abrazarnos, mejoran nuestros mundos, rompen nuestros miedos y hacen que todo deje de doler o de importar por lo menos durante un instante.

 

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet