Lo mejor es aprender la primera lección de AMLO para las que sigan

Lo mejor es aprender la primera lección de AMLO para las que sigan

Carlos MONCADA OCHOA      Aparte de que hacer un berrinche, mentar madres entre dientes o a grito pelón, patalear y buscar pleito en las Redes con

Y ahora, diputados de Encuentro Social, cuéntenme una de vaqueros
¡Ya encontraron al culpable de que haya ganado el PRI: AMLO!
¿Uso recreativo de la mariguana significa fumarla y quedar idiota?

Carlos MONCADA OCHOA

     Aparte de que hacer un berrinche, mentar madres entre dientes o a grito pelón, patalear y buscar pleito en las Redes con quienes no piensan como uno, en resumen, aparte del desahogo, de nada sirven los desfiguros ante el resultado de la consulta sobre el aeropuerto.

  En todos los años en que hemos visto a AMLO en campaña aprendimos a conocerlo. Es obstinado, insistente, cuchillito de palo con las causas que deben salir adelante, pero es franco y derecho. A nadie debe sorprender la decisión con que llevó a su objetivo la consulta.

  Los emberrinchados formulan toda clase de reproches, algunos absurdos. Es que sólo votó algo más de un millón de mexicanos, dicen. Y es cierto, pero ¿por qué no fueron a votar todos los que querían seguir con el proyecto de Texcoco?

  Los que están enojados lo mejor que pueden hacer es aprender la lección. Va a ver muchas otras consultas. Si quieren ganarlas, tendrán que participar en ellas. Que se actuará en el sexenio que está por iniciarse con democracia es cierto. La primera lección así lo indica. Fue cierto también que se acataría lo que resolvia la mayoría mediante su voto. Los que se quedaron sentadotes no contaron. Ahora saben que el nuevo juego no es complicado, todo consiste en entrarle.

   De modo que dejen la amargura y el rencor que no conduce a ninguna parte. Se harán viejos (y viejas) quienes reniegan sin ton ni son.

MUY SINCERA, CLAUDIA RUIZ

   Varias veces pasó ayer, en distintos horarios de Tele Fórmula, una entrevista que concedió la dirigente del PRI nacional Claudia Ruiz Massieux. El destino le reservó la más pesada carga que haya tenido cualquier otro líder de ese partido porque a algunos les tocó fortalecerlo cuando se había debilitado, o darle ánimos cuando el asesinato de Luis Donaldo los hirió y los descontroló, o aplicarle una trasfusión para que pudiera recuperar la   presidencia perdida.

  Pero a ella le tocó la misión de revivir a un muerto, es decir, hacer un milagro que no se ha conocido más que en las páginas de la Biblia.

  Claudia Ruiz dijo que se traza una línea para que queden aparte, en el pasado, quienes tuvieron conductas inadecuadas. Es una forma linda de decirlo. La traducción de “conductas inadecuadas” es: raterazos, ladrones del tesoro público, fraudeadores descarados, aliados de células del crimen organizado, tramposos electorales, negociantes de la política, presupuestívoros.

  Pero aunque haya utilizado una forma delicada para referirse a esa negra, reciente, todavía actual obra destructiva de los delincuentes que mancharon al PRI o al PAN, es un mérito que sea la misma dirigente quien reconozca la verdad.

  Entre las muy remotas esperanzas de recuperar una fracción de lo perdido, esa leve muestra de sinceridad obliga a admitir que algo es algo.

 

carlosomoncada@gmail.com