Lástima que sea mujer; con la ética en la suela de los zapatos

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Lástima que sea mujer; con la ética en la suela de los zapatos

Lilly Téllez profesa una religión en grado de fanatismo, al menos en lo que concierne a la parte externa del culto. La única vez que hablé con ella, en el acto en que MORENA cerraba sus campañas en 2018, sin que viniera a cuenta invocó el nombre de Dios, se interrumpió y me dijo: “¡Ay, perdone, no me acordaba que usted no cree en Dios!” Puesto que no es mi amiga, nunca le he hecho confidencia de ningún tipo, y le repliqué: “Lo importante es que Dios cree en mí”, lo que ignoro cómo interpretó su cerebrito

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Carlos MONCADA OCHOA

   Lilly Téllez profesa una religión en grado de fanatismo, al menos en lo que concierne a la parte externa del culto. La única vez que hablé con ella, en el acto en que MORENA cerraba sus campañas en 2018, sin que viniera a cuenta invocó el nombre de Dios, se interrumpió y me dijo: “¡Ay, perdone, no me acordaba que usted no cree en Dios!” Puesto que no es mi amiga, nunca le he hecho confidencia de ningún tipo, y le repliqué: “Lo importante es que Dios cree en mí”, lo que ignoro cómo interpretó su cerebrito.

  Pienso que ni el cristianismo en cualquiera de sus formas, ni alguna otra religión, contrarían las normas de la ética, al contrario, la subsumen en sus ideales. Por eso considero que Téllez falta a su religión al traicionar a quienes la hicieron senadora (líderes políticos y ciudadanos que sufragaron por ella), al aprovechar las prerrogativas y las dietas que no devengaba como se lo ordenaba su partido, lo que es una forma de robo, y al constituirse en un obstáculo para que su suplente ocupara el escaño.

  Tuvo la oportunidad de rectificar cuando sus compañeros le reclamaron que hacía declaraciones públicas contra el ideario de su partido y del Presidente, y el líder de la Cámara la protegió. Pero no rectificó; es evidente que su conducta desleal fue premeditada y que actuaba de acuerdo con los enemigos ideológicos de AMLO.

  Si usted le busca la ética a Téllez probablemente la localice en las suelas de sus zapatos.

  No por mera curiosidad, que estos asuntos sucios más valiera olvidarlos, sino para prever otros resbalones en el futuro, es importante conocer cómo alguien creyó, en MORENA, que Téllez sería buena senadora y le permitió que se colara en la ola victoriosa de López Obrador.

  Porque ni modo que creyeran que serían valiosos sus servicios como comunicadora o como oradora o como culta conocedora de la Historia y la Política. En Sonora fue una locutora sin méritos especiales. Y ya establecida en México, llamó la atención sobre un atentado que al parecer ella misma arregló. No pasó nada.

  Por añadidura, no brincó a un partido con cierto aire morenista, como cualquiera de los que comparten la fe en la Cuarta Transformación, sino precisamente, al partido que ha golpeado y denigrado de modo sistemático a Andrés Manuel birlándole dos veces el triunfo a la Presidencia de la República. 

  Como sucede en estos casos, columnistas acelerados se apresuraron a poner a la Téllez en la lista de precandidatos a la gubernatura de Sonora. Por escasos que sean los líderes del PAN, no creo que la desesperación los empuje a recoger las sobras de la comida. Ya no es una cuestión de partidos sino de dignidad.

   En sus cálculos de religiosidad fanática ha de figurar la esperanza de que al propalar que cree en Dios, los católicos de Sonora formarán largas filas para votar por ella. Pero que crea o diga que cree en Dios es irrelevante; lo que importa es averiguar si Dios cree en ella con esos antecedentes de Judas..

carlosomoncada@gmail.com