La tiranía de Hacienda

La tiranía de Hacienda

La carta de renuncia de Germán Martínez a la dirección general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), es una excelente radiografía de los procedimientos utilizados por la Secretaría de Hacienda durante las últimas tres décadas en que la ortodoxia neoliberal le entregó poderes meta constitucionales a la dependencia, para aplicar discrecionalmente recortes y retenciones presupuestales, a las secretarias y direcciones federales, sin importar las consecuencias sociales y económicas de tales medidas de austeridad

No quieren democracia, quieren caos
¿Está realmente libre Padrés?
La salida de Urzúa: ¿Ruptura con el modelo neoliberal?

Por Alberto Vizcarra Ozuna

La carta de renuncia de Germán Martínez a la dirección general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), es una excelente radiografía de los procedimientos utilizados por la Secretaría de Hacienda durante las últimas tres décadas en que la ortodoxia neoliberal le entregó poderes meta constitucionales a la dependencia,  para aplicar discrecionalmente recortes y retenciones presupuestales, a las secretarias y direcciones federales, sin importar las consecuencias sociales y económicas de tales medidas de austeridad. Querer profundizar estos mecanismos sobre el sector salud y en particular sobre el IMSS, además de ser antieconómico, es un crimen.

Previo a la abdicación incondicional de México a los criterios de la globalización neoliberal, los presidentes de la república se arrogaban el derecho de establecer que la política económica del país se decidía en la Presidencia y no en la Secretaría de Hacienda. En la proporción que esa facultad presidencial se fue diluyendo, hacienda incrementó potestades y arbitrios hasta llegar a lo que ahora con tanta elocuencia describe Germán Martínez en su carta de renuncia. 

Se pensó que esas prácticas, hechas costumbre, se revertirían con una presidencia y con un presidente fuerte, que llega respaldado por una amplia base popular para hacer valer sus facultades; más cuando el discurso sostenido por el Ejecutivo se soporta en una retórica sistemática en contra de las políticas económicas neoliberales. Las acusaciones hechas en contra de la Secretaría de Hacienda por quien renunció al cargo de la dirección nacional del IMSS, descubren que Hacienda sigue ejerciendo su tiranía histórica en materia de política económica y el Presidente termina por ocupar el lugar de florero frente a estas decisiones.

Desde el inicio del gobierno de Miguel de la Madrid, en 1982, el IMSS se empezó a ganar la mirada de la Secretaría de Hacienda. Sus vigorosos fondos de pensiones y ahorros contemplados para ampliar su capacidad infraestructural, fueron observados como disponibilidad transferible para  utilizarlos en otros rublos, principalmente destinados al pago del servicio de la deuda externa e interna. Esta política se profundizó con el gobierno de Salinas de Gortari. La institución de salud pública más importante del país no ha logrado recuperarse de estas heridas, menos en el contexto donde sus fuentes tributarias se disminuyen como consecuencia de la contracción económica crónica que ha padecido el país.

Cumplir con la ortodoxia neoliberal, no avergüenza a la Secretaria de Hacienda. Su imperativo son los equilibrios macroeconómicos. Si la gente muere por falta de atención médica, no hay a quien culpar, porque bajo el dogma del liberalismo económico la mano del mercado “es invisible”. En su informe trimestral de gastos la secretaria admite que tiene retenidos Mil Cuatrocientos Millones de Pesos que deberían ser entregados al IMSS antes del mes de marzo y  a la fecha no se ha entregado un solo peso de esos recursos, no obstante que están contemplados para atender programas de salud en las regiones más pobres de México.

Hacienda le escatima recursos a la salud de los más pobres, pero es muy generosa y puntual en el pago a los servicios de la deuda y a los fondos especulativos que parasitan sobre el hambre y la enfermedad de los mexicanos. En el mismo primer trimestre que le retuvo los recursos al IMSS para atender a las comunidades más pobres, entregó 180 mil millones de pesos en pago de intereses a los poseedores de la deuda externa. 

Atender esta subversión en la prioridades, es apremiante. Si el Presidente López Obrador lo hace, le estará quitando uno de los ladrillos más grandes al edificio de la política económica neoliberal.