La prolongada agonía de Raúl Ramírez en la Comisión de Derechos Humanos

La prolongada agonía de Raúl Ramírez en la Comisión de Derechos Humanos

Carlos MONCADA OCHOA Ni el nombre de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, del Congreso, a la que entregó ayer su informe de actividades, se

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Carlos MONCADA OCHOA

Ni el nombre de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, del Congreso, a la que entregó ayer su informe de actividades, se sabía Raúl Ramírez, el de la CEDH; la llamó “comisión de honor y justicia”. Así tendrá la conciencia.

Qué diferencia aquellos primeros informes que leyó, como lo hicieron sus antecesores, ante el pleno de la Cámara de Diputados, desde allá, arriba, en compañía de la mesa directiva y ante legisladores trajeados y encorbatados, y en presencia de representantes del Poder Ejecutivo y del Judicial (antes de Ramírez no iban representantes, sino el mero presidente del Supremo Tribunal de Justicia y el mero mero gobernador).

A pesar de eso, Ramírez iba dispuesto a no enseñar que estaba aplastado; dijo que el nuevo esquema es mejor y dio las gracias a los diputados. Mientras siga cobrando, alabará el peor esquema que le pongan. Es como el gorrón al que le quitan la silla para que no se siente porque no es bienvenido, y ni así se larga.

Ayer los diputados iban vestidos como para ir a comprar las tortillas (las diputadas, no, iban guapas todas, aunque esto no es noticia). Llegó Ramírez, lo jalaron adentro, donde hacen el café, y le leyeron la cartilla. Entregas el informe y tienes 25 minutos para un rollo, te hacemos unas preguntas, y a tu casa..

Y se puso a mentir. Que hasta antes de él, la Comisión Estatal de Derechos Humanos estaba en el lugar 30 en la República y ahora está en el primer lugar. ¿Lugar de rendimiento, de honestidad, de transparencia? No, lugar de cobertura. Ramírez dice que con 12 agencias de la Comisión, en diferentes municipios, cubre el 90 por ciento de la población. Por tanto, le gana a todas las Comisiones de la República. Risible.

Luego anunció el número de quejas: “un promedio de 1,750”. No es un promedio, burro, es el total en el año que cubre el informe. Y lanzó nombres de programas, muchos programas. Cada aspecto que tocaba era “toral”, toral por acá y toral por allá.

 

LA AMENAZA DE JUICIO POLÍTICO

En febrero de este año, el licenciado Juan Antonio Ortega presentó ante el Congreso una solicitud de juicio político contra Ramírez. Lo acusó de haber hecho caso omiso de las quejas de Gisela Peraza, torturada por funcionarios de Padrés y por la esposa de Padrés.

Además, denunció lo que hace tiempo es público: que mandó a la calle a más de 30 jefes y jefas de familia sin indemnizarlas, y se ha negado a acatar los laudos que ordenan reinstalar o indemnizar a los trabajadores que ganaron los juicios.

Y el abogado Ortega no se ha detenido para dibujar la catadura moral de quien mantiene relaciones sentimentales con mujeres a quienes acomodó en la nómina de la Comisión para que cobren sin que lo molesten. Es un tema embarazoso, pero en el escrito figuran los nombres de las mujeres implicadas.

La petición del licenciado Ortega no ha recibido respuesta. Los diputados y diputadas de la Comisión están muy ocupados planeando en qué momento ya cercano se lanzarán con arrojo hacia la liana, al estilo Tarzán, para llegar a otra candidatura que les permita continuar su fructífera carrera política.

 

carlosomoncada@gmail.com