La enredada y enredosa construcción del sistema anti corrupción

La enredada y enredosa construcción del sistema anti corrupción

Carlos MONCADA OCHOA Pues bien, llegó a su fin (por ahora) la redacción y aprobación de las iniciativas de ley encaminadas a prevenir y sancionar l

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Carlos MONCADA OCHOA

Pues bien, llegó a su fin (por ahora) la redacción y aprobación de las iniciativas de ley encaminadas a prevenir y sancionar la corrupción. Pensamos los ciudadanos que al culminar esa dura tarea, tendríamos derecho a descansar de los discursos con que prometen los diputados terminar con la corrupción. ¡Qué esperanzas!

Faltaba un organismo integrado por ciudadanos sque garanticen que cumplen los ciudadanos con los mandamientos legales contra la corrupción. Aunque para nombrarlos podrían haber ejercido sus facultades los diputados, les ganó el espíritu democrático y resolvieron, ¡gran idea!, que a esos ciudadanos los eligiera otro grupo de ciudadanos.

Los diputados convocaron a todos los ciudadanos interesados en forma parte del comité que se encargaría de nombrar al comité que elegirá a los ciudadanos que vigilarán el cumplimiento de las leyes, pero como todos los diputados son fieles a sus partidos respectivos, procuraron que entre los aspirantes hubiera representantes de cada uno de dichos partidos. Eso no les quita su calidad de ciudadanos. Y escogieron a los integrantes del comité que nombraría (nombró ya) a los ciudadanos que elegirán al comité definitivo. Sólo falta, creo, que esos ciudadanos del último comité de la cadena queden nombrados y que rindan la protesta de Ley..

Quizá si los diputados especializados en discursos y declaraciones contra la corrupción hubieran hecho un voto de silencio por un par de semanas, yo podría a estas alturas entender qué obligaciones tiene cada comité, cómo se procederá a nombrar a los del último y qué facultades ejercitarán si detectan actos u omisiones de corrupción;

Teóricamente, los integrantes de ese último comité hallarán estas opciones: a) denunciar al supuesto corrupto ante la Contraloría del Estado o del Municipio; b) denunciarlo ante la Fiscalía Anti Corrupción o directamente ante la Fiscalía General; c) denunciarlo ante el Congreso del Estado a través de la Comisión hoy especializada en la designación de comités de ciudadanos.

Si escoger una de esas opciones se convierte en un problema para el comité, creo que se resolverá con el nombramiento de otro comité que se encargará de determinar qué opción deberá tomar el comité que decida formular la denuncia. ¿Quién nombrará a los miembros de ese nuevo comité encargado de indicar la opción que tomará el comité para denunciar? Naturalmente, otro comité. Hay que tomar la precaución de contar siempre con una reserva de ciudadanos listos para integrar cuantos comités reclame el ejercicio de la transparencia.

En cuanto a las sanciones a los servidores públicos que incurran en actos u omisiones de corrupción, están señaladas en la Ley de Responsabilidades de los Funcionarios Públicos y en la legislación penal, pero me parece que el castigo más eficaz para los corruptos será encerrarlos en una cabina por dos, cuatro o más horas (según la dimensión de la culpa) para que durante ese tiempo escuchen los discursos y las declaraciones de los políticos que todos los días echan rollos sobre la lucha contra la corrupción. Les aseguro que no reincidirán.

 

carlosomoncada@gmail.com