La cultura y el FAOT

La cultura y el FAOT

Concluyó la edición 36 del Festival Alfonso Ortiz Tirado, que como la oferta cultural más importante del noroeste del país, durante nueve días fue el marco del desfile de más de mil 500 artistas en Álamos, Cajeme, Cananea, Guaymas, Hermosillo, La Colorada, Nacozari de García, Navojoa, Nogales, Puerto Peñasco, Todos Santos (Baja California Sur), Ciudad de México, y Scottsdale (Arizona)

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Concluyó la edición 36 del Festival Alfonso Ortiz Tirado, que como la oferta cultural más importante del noroeste del país, durante nueve días fue el marco del desfile de más de mil 500 artistas en Álamos, Cajeme, Cananea, Guaymas, Hermosillo, La Colorada, Nacozari de García, Navojoa, Nogales, Puerto Peñasco, Todos Santos (Baja California Sur), Ciudad de México, y Scottsdale (Arizona).

Monumental el esfuerzo de organización y logística para una celebración que al paso de los años ha masificado el disfrute de eventos artísticos y culturales antes reservados para la aristocracia, y a la inversa, ha posibilitado la expansión de expresiones artísticas de la cultura popular hasta segmentos de presuntos iniciados o como se dicen ahora, hasta los fifís.

Dicen que la cultura es el conjunto de conocimientos, tradiciones, costumbres e ideas adquiridas gracias al desarrollo de las facultades intelectuales, mediante la lectura, el estudio y el trabajo y año con año, luego de su expansión, desde foro por excelencia para el canto operístico, hasta presentaciones de artistas e interpretadores de música popular, no faltan quienes cuestionen lo que llaman una perversión de los objetivos de dicho festival.

Una ojeada al voluminoso programa de los distintos eventos del FAOT-2020, tan sólo en Álamos es amplísima la diferencia entre los distintos eventos, presentaciones, exposiciones que deben satisfacer a los puristas de la cultura clásica y los de corte popular que son tradiciones del sonorense, del ciudadano de hoy, lo cual también es cultura, al ser también expresiones culturales y como tal se disfrutan.

Intensa agenda de la gobernadora Pavlovich en el sur de Sonora

Por cuestiones de orden familiar, no estuvimos en el espectacular cierre de esta edición el pasado sábado y si bien no somos adeptos a la música de Alejandro Fernández, lamentamos habernos perdido y no ser parte de una fiesta de alrededor de 50 mil personas, en el marco de una manifestación masiva que rebasa cualquier diversidad y diferencias, para privilegiar la comunión, la fiesta y la buena onda.

La gobernadora Claudia Pavlovich volvió a dar la importancia estratégica que tiene dicha celebración y durante la semana hizo de Álamos su base de operaciones, para desde ahí desplazarse hasta diversas comunidades del sur de Sonora para entregar obras y servicios de beneficio comunitario, escuelas, y equipamiento para el autoempleo de familias, así como para ser parte de las multitudes que acudieron a disfrutar de la rica oferta cultural del FAOT-2020.

De forma esporádica hemos asistido a ese festival cuyo origen como idea data de 1984 y en los siguientes años, a partir de 1985 fue creciendo gradualmente su oferta cultural, todo girando en torno a la figura del galeno y tenor alamense y así de forma gradual fue creciendo la asistencia, así como las jornadas de presentaciones, para que a partir de 1994, la fiesta fuera de nueve días con subsedes alternas.

En todo ese contexto de movilidad de miles de personas, de destacar el operativo de protección y seguridad desplegado por la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, bajo la conducción de su titular David Anaya Cooley y de la Unidad Estatal de Protección Civil, todo ante la atenta y estricta supervisión de la mandataria estatal, logrando el siempre deseado saldo blanco, lo cual no es cualquier cosa frente a la masiva concentración durante varios días.

Seguridad ante todo en el FAOT-2020: Anaya Cooley

Niveles de excelencia en organización y logística alcanzó el titular del Instituto Sonorense de Cultura, Mario Welfo Álvarez, además de sus habilidades para llevar a las diversas sedes a destacadas expresiones artísticas y culturales, logrando esa mezcla ideal que atrae por un lado a expertos y puristas en dichos rubros y a legos por el otro, todos dentro de ese común denominador que se resume en enriquecer el espíritu y pasarla bien, y lo mejor de todo, sin cobrar entradas, todo con el respaldo del titular de la SEC, Víctor Guerrero González.

Como decíamos, fuimos invitados al cierre de la fiesta, pero no pudimos porque como bien se dice, la familia es primero, aunque en esta época de la tecnología en comunicaciones, nos permitió dar seguimiento a toda la agenda de trabajo desplegada por la gobernadora en municipios del sur como Quiriego, Rosario Tesopaco, Villa Juárez, Etchojoa y el mismo Álamos, además de disfrutar algunos eventos vía internet.

Mientras tanto, Ricardo Bours Castelo sigue construyendo los consensos y eventuales alianzas para ir por la gubernatura de Sonora el año próximo, tocando ahora al influyente militante de izquierda, Jesús Zambrano Grijalva ser parte de dicho esfuerzo, al participar en reunión junto a otros mandones del PRD y la Corriente Nueva Izquierda, urgidos de protagonismo en esta entidad, luego de que el grueso de su militancia oportunista migró a MORENA.

Ricardo Bours Castelo con Jesús Zambrano

Zambrano Grijalva fue actor importante en la negociación para que en el pasado proceso electoral federal, el PRD fuera en alianza o coalición con el PAN y Movimiento Ciudadano, por lo cual no nos extrañaría en absoluto que al menos sumara a las otrora siglas más representativas de la izquierda institucional mexicana a las aspiraciones del político-empresario cajemense, quien como se sabe, ya está perfilado para abanderar al MC en la lucha por la gubernatura.

En función de lo ocurrido en la elección federal del 2018, en dicha ecuación a nivel estatal faltaría el PAN, partido que como se sabe perfila como candidato a la gubernatura al expriista Antonio Astiazarán Gutiérrez, quien en la pasada elección abanderó al partido pitufo, al MC y al PRD en la contienda por el Senado de la República.

O sea, tiene mucho sentido el activismo y acercamiento entre Bours Castelo y Zambrano Grijalva, mientras que por rumbos de MORENA se dedican a pandear el becerro antes de tenerlo, alucinando con la desgastada figura de Alfonso Durazo y haciéndose majes ante el desastre de las administraciones municipales bajo su encargo y apostando sin duda a lo que creen poca inteligencia de la gente y que quedarán impunes sus incompetencias.

Adolfo Salazar Razo

Por cierto, se supone que la Secretaría de la Función Pública ya concluyó las investigaciones respecto a denuncias de corrupción contra 10 superdelegados, entre ellos el de Sonora, Jorge Taddei Bringas, con el subrayado de que el de Cananea no fue citado como presunto responsable, sino como aportador de pruebas por irregularidades en la integración del padrón de beneficiarios y manoteos en la distribución de becas del opaco programa Jóvenes Construyendo el Futuro en Sonora.

Aunque se defiende como gato panza arriba, Guillermo Díaz Robles es señalado como el responsable, sin que ello represente mayor problema para él, ya que como se sabe, en ese partido se tapan con la misma cobija y el único costo fue que olvidara sus alocadas ansias de relevar a Jacobo Mendoza Ruiz en la dirigencia de MORENA, ahí donde Adolfo Salazar Razo ya ejerce de facto ese necesario liderazgo, en tanto se alinean los astros para formalizar la conducción de dichas siglas en la entidad.

Vaya los mensajes contradictorios y de incongruencias que desde ese partido y gobierno envían al respetable de forma cotidiana, que en lo que respecta a la semana pasada, dos puntos sobresalieron: la embestida de la Guardia Nacional contra migrantes centroamericanos en Chiapas y la Marcha por la Paz hasta la Ciudad de México encabezada por Javier Sicilia y Julián LeBarón.

La Guardia Nacional, la migra de Trump

En el primero de los casos se comprueba eso de que no es lo mismo borracho que cantinero, cuando otrora feroces defensores de los derechos de migrantes, ejecutan vistosas maromas para justificar los documentados y evidentes actos represivos de los últimos días y la sumisión del gobierno mexicano ante las órdenes de Washington, destacando el cinismo del presunto sacerdote Alejandro Solalinde.

A dichas tatagüilas se ha sumado el mismo López Obrador, quien además, al anunciar que no recibiría a Sicilia y a LeBarón este domingo, justificó dicha decisión alegando la necesidad de “cuidar la investidura presidencial”, posición que asume demasiado tarde porque eso es lo que menos ha cuidado desde el 1 de diciembre del 2018.

Nunca la investidura presidencial en México había sido tan descuidada como en estos tiempos, con un sujeto que sin falla alguna desbarra todas las mañanas con abordajes indignos a diversos temas; con sus fúchilas, guácalas, me canso ganso; con su pretensa censura a los medios de comunicación; acusador, juez y verdugo a la vez; las patéticas imágenes con colgajes y coronas ridículas con que lo adornan alegando tradiciones de los pueblos originarios, y así, hasta el más duro golpe cuando reconoció ser el responsable de la liberación del narco detenido en Culiacán.

Así cuida AMLO su investidura presidencial

El caso es que no quiso arriesgar su investidura a un exabrupto de los que marchan por la paz, aunque según esto, sí fueron atendidos por el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo; el secretario de Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval; el secretario de Marina Nacional, José Rafael Ojeda, y la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Bueno, también fueron atendidos por provocadores del oficialismo morenista que agredieron a los manifestantes, además que desde las alcantarillas de Palacio Nacional, se orquestó una escalada de ofensas a través de las redes sociales. Increíble.