La candidata Wendy Briseño dice cómo desmontar la corrupción

La candidata Wendy Briseño dice cómo desmontar la corrupción

Carlos MONCADA OCHOA      Por haber sido su padre un líder campesino que no sólo encontró en su senda política vino y rosas, Trinidad Sánchez Leyva

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Carlos MONCADA OCHOA

     Por haber sido su padre un líder campesino que no sólo encontró en su senda política vino y rosas, Trinidad Sánchez Leyva, nunca me imaginé que la candidata a diputada federal Iris Sánchez Chiu se le escondería a su adversaria por temor a debatir. Es cierto que no es una adversaria del montón, sino Wendy Briseño Zuloaga, de MORENA, que tiene el pensamiento claro, la palabra fácil y es hábil para exponer sus ideas y rebatir las ajenas.

 Es cierto también que no recuerdo que Iris, hasta hace poco diputada local, haya hecho algo especial como legisladora. Más bien la fue pasando. El caso es que van dos oportunidades en que le saca a la confrontación. En estos casos, el ciudadano piensa, y con razón, que quien no le entra a un debate quizá tampoco le entrará a combatir los problemas. Tal vez sea así.

  El hecho es que aprendí algo muy interesante en la entrevista que Luis Alberto Medina le hizo a Wendy, y se refiere a la urgencia de desmontar la maquinaria de la corrupción.

  Usualmente, uno piensa que será suficiente cuidarle las manos a los funcionarios que manejan dinero público, exigirles que rindan cuentas en forma transparente, sermonearlos de cuando en cuando, promover leyes  contra la corrupción, y listo.

  Pero la corrupción ha construido, a lo largo de los años, mecanismos con fachada legal que permite a los corruptos enriquecerse. Uno de esos mecanismos son los fideicomisos que en apariencia se constituyen para atender problemas concretos de la comunidad. Quienes vigilan su funcionamiento, dice la candidata Wendy Briseño, son funcionarios y empleados públicos, de manera que si la corrupción se pone en marcha, la responsabilidad queda en familia… y la lana también.

  Propone, por tanto, luchar para que quienes vigilen esos fideicomisos sean ciudadanos sin nexos de complicidad con los funcionarios y políticos

  La lúcida exposición de Wendy me puso a pensar si no existen otros mecanismos también disfrazados de legalidad que sea necesario, para decirlo con sus palabras, desmontar y poner bajo la aguda observación de la gente. Supongo que sí. 

  Me gustó esta candidata a diputada federal que no se queda en la superficie de las cosas sino que hunde el bisturí hasta la raíz del tumor. Si mi voto le sirve, se lo daré.

 

¿QUÉ PASO CON EL CADÁVER EXQUISITO?

   Notifico a los jóvenes que ayer dieron dos funciones de danza (la coreografía se llama “Cadáver exquisito”, no se asusten), que pretendí a asistir a la primera, la de las cinco, en el Teatro de la Ciudad, pero encontré cerrado el estacionamiento. Y soy cobarde. No tuve valor para estacionarme a dos cuadras de distancia y cubrir a pie el trayecto hasta el teatro con el sol quemándome los sesos. Será en otra.

 

carlosomoncada@gmail.com