Historias de baches

Historias de baches

Carlos MONCADA OCHOA    Es digno de encomio que la presidenta municipal de Hermosillo haya iniciado un programa para eliminar los baches. Como avan

Incorrecto plantear si se eliminan o se dejan los plurinominales
¿Dónde vi algo igual a lo de Meade, dónde, dónde? ¡Ah, sí! ¡Cuidado!
La Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, ¡lista!

Carlos MONCADA OCHOA

   Es digno de encomio que la presidenta municipal de Hermosillo haya iniciado un programa para eliminar los baches. Como avanza a su fin la temporada de lluvias los baches desaparecerán algún tiempo cuya duración dependerá de las equipatas de invierno.

  Junto al equipo de bacheadores debería designarse una comisión que investigara la naturaleza de los baches y su importancia política. Sobre la naturaleza de los baches una observación de muchos decenios nos ha enseñado que son inmortales. Los sellan con una plasta de lo que se pueda y desaparecen aunque sólo por un tiempo; inevitablemente resurgen, y sabemos que son los mismos baches que se supone habían eliminado porque reaparecen en el mismo lugar que siempre han ocupado y con las mismas dimensiones.

   Esto lo agradecen los políticos en el poder, porque si no encuentran financiamiento para atacar los grandes problemas de la ciudad, aguardan el momento exacto en que la paciencia de los ciudadanos revienta por la multiplicación de los baches, y entonces  anuncian un programa de bacheo, que les sale más barato que entrarle a  obras grandes y demuestran que están al pendiente de las quejas del pueblo..

  Los ayuntamientos panistas solían idear arreglos innecesarios en  las plazas para hacer como que hacían. Me acuerdo de que el alcalde Jorge Valencia Juillerat resolvió modernizar la Plaza Zaragoza, aunque su estado era irreprochable, y se puso a hacerle cambios con lo que logró, aparte de que la gente viera que “trabajaba”, un pretexto para colocar una placa con su nombre (está ahí, en el kiosco).

  El alcalde Javier Gándara adoptó el Jardín Juárez (hay que tomar como centro de acción plazas céntricas y concurridas, para que luzca mucho la acción pública). Malo fue que lo dejó irreconocible. En el afán de modernizarlo eliminó los árboles frondosos, las viejas bancas de madera, el movimiento de boleritos y vendedores ambulantes, aquel ambiente provinciano y romántico que invitaba a sentarse ahí al atardecer y haraganear un poco o echar novio..

   Al contrario, el presidente Ernesto “Borrego” Gándara, cometió un error. En lugar de adoptar una plaza o poner como su máximo logro el programa de bacheo (que lo tuvo, desde luego), invirtió varios millones de pesos en cambiar la deteriorada red de conducción del agua potable, una obra excelente ¡pero que quedó bajo tierra! Y el chiste es que se vea.

   Hubo un caso lejano en que se halló una forma de  resolver con rapidez el problema de los baches. Lo contó en su columna de Excélsior Nikito Nipongo (pseudónimo de Raúl Prieto), que escribía los domingos sobre cuestiones gramaticales  y dedicaba una parte de su columna a la provincia. Contó que había estado en Hermosillo cuando Eugenio “Keno” Hernández era candidato a alcalde, y que vio en los taxis una cartulina que decía VOTO POR EL KENO. Volvió dos años después y encontró las calles de Hermosillo como si las hubieran bombardeado. Los automóviles daban tumbos y los conductores maldecían. Y entonces vio en los taxis cartulinas que decían BOTO POR EL KENO.

  Agregó que al problema de los baches se añadió uno de salud. Atropelló un carro a un perro sobre la calle Veracruz, y dejaron allí el cadáver del pobre can arropado por las moscas sin que la autoridad se preocupara por recogerlo. Un vecino se animó a tomarlo de una pata; lo arrastró hasta un enorme bache a mitad de la calle y lo arrojó ahí, y resolvió dos problemas de carambola: sepultó al perro y llenó el bache.

  Dejo aquí esta historia por si le sirve a este o cualquier otro ayuntamiento.

 

carlosomoncada@gmail.com