Guaymas sin policía municipal ¿De qué tamaño será el miedo? 

Guaymas sin policía municipal ¿De qué tamaño será el miedo? 

Una vez entrevisté a un psiquiatra sumamente brillante y parte de lo que me dijo fue que: la sociedad padece el síndrome del “ceniciento”. Esto se traduce en admirar hasta la locura a un personaje que nacido en pobreza egresa de ella y se convierte en artista

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Juana María Olguín

Una vez entrevisté a un psiquiatra sumamente brillante y parte de lo que me dijo fue que: la sociedad padece el síndrome del “ceniciento”. Esto se traduce en admirar hasta la locura a un personaje que nacido en pobreza egresa de ella y se convierte en artista. Aplica cuando creen en cualquier individuo que les ofrece regalos, trabajo, amor y así sea que el único contacto que han establecido con éste es a través de las redes sociales. Caen rendidos a los pies del charlatán. Los daños pueden ser tan terribles como fatales.

En varias partes del país ha ocurrido la muerte de jovencitas que son madres, que las contactan a través de redes sociales para ofrecerles ropita para las criaturas y allá va la inocente a encontrarse con esos dadores y lo único que encuentran es la muerte. En Aguascalientes el 29 de julio hallaron un bebé de tres meses tirado en una jardinera, creyeron que era un caso de abandono. El menor afortunadamente fue atendido y lo reportaron en perfecto estado de salud, no así su mamita que fue localizada muerta en el estado colindante de Zacatecas. 

Se hace énfasis en que nadie de la familia de la joven madre sabía con quien se reuniría, solo que ese domingo salió de casa a encontrarse con una persona que le ofreció ropita para el bebé. Cómo hacemos para que la gente sea menos crédula de esos donadores virtuales. Cómo hacemos para que los asiduos consumidores de redes sociales sepan que es una realidad virtual la que se vive en estos sistemas de comunicación, donde un lobo feroz puede “vestirse” de todo, de ángel de bondad. Claro.

Lo que sucede en redes sociales es una falsa realidad, tus presuntos amigos no lo son, salvo que egresen de ese “espejismo”, de ese estado y trasciendan a tu vida, que los veas a los ojos, de otra forma hay nada. Muchos son buitres que se nutren de tus debilidades, otros solo son parásitos.

Lo ocurrido en el sur del estado donde se cree que más de 500 personas de distintos municipios fueron estafados por una mujer que identifican como Kaila López, quien les ofreció trabajar legalmente en Arizona, Estados Unidos por 6 meses con sueldo de 18 dólares la hora. Ahora saben que fueron estafados y robados, porque le hicieron pagos desde 800 a 5 mil pesos. Saben que residía en el municipio de Navojoa, pero abandonó ya la vivienda y no responde a los teléfonos.

Sé que la ansiedad por encontrar cosas buenas en la vida nos ciega y nos hace bajar la guardia, nos creemos cuentos que calzan a la perfección con los anhelos que cada quien acaricia, lo sé. Sí que lo sé, pero aquí estamos pues ante una persona que perjudicó a tal grado a estos hermanos del sur, que hasta renunciaron a sus empleos por lo que les ofrecía la lépera. Y sí la estará buscando la procuraduría de justicia o ni siquiera se han enterado. No lo dudo. Este es, otra vez el síndrome del ceniciento, que nos hace presas fáciles de rufianes, que no merecen ni el aire que respiran.

Me asusta y ratifica mis miedos de los últimos días. Desde ayer martes amanecí con una sensación de sobresalto inusitada, pero volteas y ves lo que ocurre en Guaymas y entonces me hace sentido. Que los policías municipales del puerto abandonaron su trabajo, luego de que habían detenido a 3 personas en San Carlos y allí llegaron unas finas personas y se los arrebataron. Ese fue el clímax después de todo lo que han vivido en las últimas horas y ya hoy mo se presentaron a sus labores.

Gente cosas muy malas ocurren, ojalá que recemos y cuando lo hagamos además de pedir protección divina para uno, la familia, los amigos, lo hagamos extensivo para vecinos, colonia, ciudad, estado, el país.