Familia, lugar de perdón

Familia, lugar de perdón

No existe familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos.

Te deseo tiempo
Un hogar no siempre es un lugar, muchas veces es una mirada, unos brazos… un corazón
Yo también tengo miedo, pero no me quedo a vivir en él

No existe familia perfecta.

No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos.

Tenemos quejas de unos a otros. Nos decepcionamos los unos a los otros.

Por lo tanto, no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón.

El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual.

Sin perdón la familia se convierte en un escenario de conflictos y un bastión de agravios.

Sin el perdón la familia se enferma.

El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón.

Quien no perdona no tiene paz del alma ni comunión con Dios.

El dolor es un veneno que intoxica y mata.

Guardar una herida del corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia.

Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente.

Es por eso que la familia tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; etapa de perdón y no de culpa.

El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad”.


Papa Francisco