¡Este irresponsable Ricardo Anaya no piensa en la dicha de México!

¡Este irresponsable Ricardo Anaya no piensa en la dicha de México!

Carlos MONCADA OCHOA Este tal por cual de Ricardo Anaya no piensa en el bien de México ni en la dicha de los mexicanos. Ya supo usted, Lector, q

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Carlos MONCADA OCHOA

Este tal por cual de Ricardo Anaya no piensa en el bien de México ni en la dicha de los mexicanos.

Ya supo usted, Lector, que iba en su vehículo cuando advirtió, como observador agudo que es, que lo seguían. Con la sangre fría de un detective de película, continuó adelante como si no hubiera advertido que traía cola. Tomó mentalmente nota de las características del auto sospechoso. No se amilanó. Cualquiera de nosotros, simples mortales, hubiera buscado una patrulla para demandar ayuda, o víctima del pánico, habría acelerado para tratar de perdérsele al perseguidor.

¡Qué sorpresa debe haberse llevado aquel fulano! ¿Ni supo qué hizo y cómo lo hizo el candidato panista, pues de pronto ya lo tenía a su lado, en persona!  El gran Ricardo le increpó cara a cara por qué lo seguía, y cuando el atolondrado sospechoso se identificó como elemento del CISEN, nuestro héroe le mandó decir al secretario de Gobernación que no necesita nanas que lo cuiden.

Bueno, el valor personal de don Ricardo Anaya es innegable. Pero muchos ciudadanos reprobamos su arrojo. ¿Y si el perseguidor hubiera resultado un secuestrador con una banda de compinches armados con metralletas y pistolas, y hubieran disparado sobre el candidato?

¡Qué irresponsabilidad haber arriesgado su vida, y al mismo tiempo, haber arriesgado la prosperidad y la dicha que Anaya puede dar a la Nación si gana las elecciones! ¡La Historia lo habría condenado! (Por lo pronto, respondemos a su cuento chino con sonora trompetilla).

 

AVANCES EN EL DERECHO LABORAL

El Congreso del Estado acordó entrarle al proceso jurídico necesario para aprobar las normas que permitan homologar las reformas federales en materia laboral al ámbito local. De las varias modificaciones me parece la más importante la que hará posible que el trabajador lleve sus conflictos a los tribunales del Poder Judicial, como se hace con los asuntos penales y civiles.

Las Juntas de Conciliación pasarán a la historia, y con ellas, las complicidades de años y años y años entre líderes sindicales, patrones y malos funcionarios. Verdaderas mafias aprovecharon la corrupción que carcomía a las Juntas, no sólo con finalidades económicas sino también políticas.

Uno de los episodios registrados en fecha reciente fue la tolerancia de los funcionarios respecto del ex presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, autor del más grande atropello contra los empleados de dicho organismo. En la Junta pusieron obstáculos de diversa índole ante las gestiones de los agraviados para ser reinstalados; y lo más seguro es que los funcionarios coludidos se queden sin las sanciones que merecen.

(Y perdonen que corte de manera abrupta esta columna. Sospecho que me siguen)

 

carlosomoncada@gmail.com