¿Entonces qué? ¿Acabará un día el coronavirus o se quedará?

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¿Entonces qué? ¿Acabará un día el coronavirus o se quedará?

Con las noticias de que en China y en algún país de Europa donde supuestamente había sido controlada la pandemia, hubo rebrotes del mal, no parece que haya plena seguridad de que el coronavirus desaparecerá

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Carlos MONCADA OCHOA

Con las noticias de que en China y en algún país de Europa donde supuestamente había sido controlada la pandemia, hubo rebrotes del mal, no parece que haya plena seguridad de que el coronavirus desaparecerá.

  Agréguese a eso la advertencia, cada vez más reiterada, de que tendremos que acostumbrarnos a mantener durante tiempo no precisado las medidas de protección contra el contagio. Y la insistencia de que no regresaremos ya a la normalidad con que vivíamos hasta antes de marzo, sino a una “nueva normalidad”.

  Entre las brumas de tantos mensajes comienza uno a sospechar que el tristemente célebre conavid 19 se instalará en el mundo como una especie de gripe coronado de rey (de ahí su nombre) entre las gripes más despiadadas. Y por ahora sólo tienen garantías de sobrevivir quienes padecieron el mal y adquirieron inmunidad.

  ¿Es un panorama pesimista? Lo verdaderamente pesimista es no poseer certezas sino suposiciones. Y no hay otra más que seguir adelante a ver qué sucede mañana y mañana y así, hasta que el cuerpo aguante.

EN LO ELECTORAL, A PELEAR

  Los diputados morenistas consideran que sus colegas de los restantes partidos no se han conducido con rectitud en el manejo de las reformas a la legislación electoral. Si las propuestas se analizaron en el seno de la Comisión respectiva como lo previene la Ley Orgánica del Poder Judicial y se aprobó un proyecto que se someterá a discusión en el pleno y  a aprobación en su caso, no se ve dónde se encuentra lo chueco.

  La semana pasada expresó esta columna que se consiguió lo principal, es decir, la eliminación de  una segunda vuelta de votación en caso de que ningún candidato a gobernador obtuviera el 50% más uno de los sufragios. Esto no va en el dictamen de la Comisión.

  Si algunas otras reformas propuestas perjudican a partidos o candidatos, habrá que oír las explicaciones que los diputados en desacuerdo den en el Pleno.

   La crítica principal que han puesto en juego esos diputados es que las reformas no se “socializaron”, lo que implica que no se reunió al mayor número de ciudadanos en Hermosillo y otros municipios para tomarles su opinión al respecto. En tiempos normales se habría convocado a los universitarios para examinar las reformas a la luz de la ciencia jurídica, así como a quienes han sido miembros (y quienes son actualmente) de los órganos electorales y muchos más seguramente.

  Pero pedir eso a estas alturas es medio tramposo. Si precisamente lo que no puede hacerse porque lo impiden las disposiciones de las autoridades de Salud es celebrar reuniones numerosas.

  Cada uno de los legisladores hizo política para arribar a su puesto actual, y para sacar adelante sus convicciones respecto del asunto electoral, o de cualquier otro que haga estallar las diferencias, tiene que hacer política por los medios que la Ley permite. Esto es sencillo: si hay que pelear, a pelear (en el sentido civilizado del término).

carlosomoncada@gmail.com