En turno, la revocación de mandato

En turno, la revocación de mandato

Se van acomodando las piezas del que durante la campaña electoral se veía como un complicado rompecabezas. Sin duda lo era, tal vez lo sigue siendo en varios aspectos, pero cada vez menos

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Carlos MONCADA OCHOA

   Se van acomodando las piezas del que durante la campaña electoral se veía como un complicado rompecabezas. Sin duda lo era, tal vez lo sigue siendo en varios aspectos, pero cada vez menos. Algunas de las modalidades que prometió López Obrador para  su administración requerían cambios a la Constitución General, lo que no es fácil de lograr. Pero ya está la Guardia Nacional, iniciativa tan criticada por ya sabes quiénes. Ahora está en turno la modificación constitucional que avalará la revocación de mandato.

  Para tenar idea clara de la importancia de este cambio hay que decirlo con palabras sencillas, como si estuviera uno hablando con un amigo: imagínate qué belleza de país, si la gente puede quitar al Presidente o al gobernador que no le gusta, aunque la misma gente le haya dado su voto en la elección. Entonces podríamos presumir de que vivimos en una democracia.

  En el Senado le han puesto objeciones a la iniciativa, no de fondo, pues tanto legisladores del PRI como del PAN afirmaron ayer en entrevistas, que aceptan la revocación de mandato pero no que se pretenda consultar a la población simultáneamente a las elecciones de 2021, pues las simpatías que despertará MORENA con esa iniciativa serian aprovechadas por sus candidatos a diversos cargos en la misma fecha.

  Ni modo de negar que la objeción es razonable, pero el juego político es así: si pega lo que va en la iniciativa, bueno, y si no, el aspecto objetado queda como materia de negociación para saltar otros posibles escollos.

  Lo que le parece exagerado al autor de esta columna es la reiterada afirmación de AMLO de que no se reelegirá. ¡Claro que no se reelegirá! La Constitución de México lo prohíbe y la fuerza histórica de la tradición es un muro que no se intenta saltar impunemente. Y si me dicen que ningún artículo constitucional es eterno, y que para eso hay mecanismos que permiten los cambios, contestaré que en cuanto AMLO o cualquiera de los suyos hiciera la menor insinuación de eliminar la prohibición, el país se le vendría encima. Mejor no le muevan ni siquiera como un “supóngamos”.

  En cuanto a la revocación de mandato, yo creo que la aceptación de los senadores entrevistados sólo es de dientes para afuera. Como conservan la ilusión de que un día volverán a la Presidencia, no les gustaría toparse con la revocación porque no durarían el sexenio.

  Creo que es muy importante que la revocación permee a las constituciones de las entidades federativas para que queden sujetos a esa figura los gobernadores y todos los funcionarios de los distintos poderes.

  En Sonora existe la revocación de mandato de los munícipes, pero hay que hacerla general y además revisar el procedimiento para que sea claro, rápido y confiable. En fin, las cosas van marchando. Y ya dije que los cambios no son fáciles. Pero si fueran fáciles, como decía aquel famoso promocional, cualquiera los haría.

carlosomoncada@gmail.com