El odio a AMLO los lleva a procurar el desprestigio de México

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El odio a AMLO los lleva a procurar el desprestigio de México

¡Qué triste! Aquel periodista que durante mucho tiempo proyectó la imagen de comentarista equilibrado, recto, lúcido en sus juicios, José Cárdenas, ha perdido el pudor. De la más burda muestra su obsesión, propia o guiada por otros, de minar el nombre del presidente López Obrador y su labor

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Carlos MONCADA OCHOA

  ¡Qué triste! Aquel periodista que durante mucho tiempo proyectó la imagen de comentarista equilibrado, recto, lúcido en sus juicios, José Cárdenas, ha perdido el pudor. De la más burda muestra su obsesión, propia o guiada por otros, de minar el nombre del presidente López Obrador y su labor. 

  Ayer, como casi todas las tardes, respondió a su llamada telefónica el doctor López Gatel que no rehúye ningún cuestionamiento y ofrece claras y completas explicaciones, y una vez más lamentó que hay mucha gente que no acata las instrucciones de las autoridades sanitarias. Entonces Cárdenas salió con esta babosada:

  “¿Quiere decir que usted considera culpable al pueblo de México? ¿Culpa al pueblo de México de los contagios y las defunciones?” El subsecretario, que hace rato aprendió a manejar a los periodistas neoliberales, le contestó: No he usado yo esas palabras. Al contrario, reconozco el espíritu del pueblo que trata de colaborar. Y cortésmente hizo notar que el concepto de pueblo nos abarca a todos, a ellos mismos, Cárdenas y el médico.

  Los periodistas no perdonan el realismo con que los describe AMLO bajo presidentes anteriores. Ahora que él se dispone a viajar a Washington compara el reducido grupo que lo acompañará (cuatro o cinco) en relación a las expediciones ostentosas y principescas que organizaban los presidentes anteriores cuando realizaban visitas de Estado. Junto al ejército de funcionarios grandes y medianos, ayudantes, secretarias, cocineros y mozos, el gobierno autorizaba otro ejército: el de los periodistas que chayoteaban en grande y hacían compras, bebían sin límite y le daban vuelo al contrabando.

  Cuando Luis Echeverría estableció relaciones con la República Popular China fue a encontrarse con el presidente Mao en 1973 y los periodistas se convirtieron en entusiastas turistas. Contaba el periodista Guillermo Ochoa, entonces la mejor carta de Televisa, que los periodistas de la comitiva y los invitados especiales compraron tantas cosas (ropa, joyas, juguetes, adornos para la casa, caprichos para la esposa y la novia, cámaras fotográficas) que la Presidencia tuvo que pedir un avión extra a México para el único fin de trasladar de China a México aquel mundo de objetos contrabandeados

  Aquellos periodistas, desde luego, escribían maravillas de los mandatarios generosos. Odian ahora a quien les suprimió las prerrogativas, y en el afán de causar el mayor daño posible a su gobierno, Cárdenas, como otros muchos, no sólo difunden los ataques que dentro del país lanzan al Presidente, sino buscan entrevistas con críticos del exterior. No advierten que dañan ante los extranjeros el prestigio de México. Les importa sólo saciar su odio ciego y tonto.

¡ADIÓS, CARMELITA CALLES!

  Un pensamiento de cariño y simpatía para Carmelita Calles, que acaba de fallecer. Entregó al servicio público y a la actividad política desinteresada y limpia la mayor parte de su vida. Fue la primera directora general del Instituto de la Mujer Sonorense. Era un gusto encontrarla siempre optimista y de buen humor. Con ella, el PRI ganó en brillo y respeto.

  Constituye una honda pena poner su nombre en la lista de víctimas de la pandemia.

carlosomoncada