El México invisible que no se ve, menos en la carnicería electoral

El México invisible que no se ve, menos en la carnicería electoral

Anuncia Enrique Peña Nieto cambios en el gabinete ¡ajá! ¿Cambios? para que todo siga igual el último año de este sexenio, que es desde ya otra administración federal pérdida. Nada bueno, nada nuevo, siempre lo mismo, la porquería revuelta con boñiga y es este el país que tanto queremos, pero que no hemos aprendido a defender de esta clase política depredadora que no ha entendido para que los elije la sociedad. Tampoco se molestan en saberse exhibidos batiéndose en su lodazal de porquería

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Juana María Olguín

Anuncia Enrique Peña Nieto cambios en el gabinete ¡ajá! ¿Cambios? para que todo siga igual el último año de este sexenio, que es desde ya otra administración federal pérdida. Nada bueno, nada nuevo, siempre lo mismo, la porquería revuelta con boñiga y es este el país que tanto queremos, pero que no hemos aprendido a defender de esta clase política depredadora que no ha entendido para que los elije la sociedad. Tampoco se molestan en saberse exhibidos batiéndose en su lodazal de porquería.

Pero a todo esto ojalá que él mandatario se molestará en hablar sobre el video que se publicó por parte de la Red de Investigaciones Periodísticas Estructuradas, con reporteros de Perú Argentina, Panamá, Venezuela, Brasil, Uruguay y México, donde se reveló la declaración que hizo Luis Alberto de Meneses Weyll, ex director de la empresa brasileña Odebrecht, donde acusa a Emilio Lozoya, ex director de Pemex, de haber recibido 4 millones de dólares para la campaña a la presidencia de la República.

El video exclusivo de la Red de Investigaciones Periodísticas Estructuradas, coordinadas por el IDL, exhibe la declaración del ex directivo de Odebrecht quien, ante los fiscales, renunció a su derecho a guardar silencio y aceptó que la sesión se grabara para ser incorporada en las declaraciones juradas que constan en el expediente del proceso penal. Narró entonces que Emilio Lozoya le pidió cinco millones de dólares, pero ellos decidieron entregarle solo 4. En medio de la peor crisis para un presidente de México cae esta nueva denuncia por corrupción y directamente le pega a Peña Nieto en su línea de flotación, en su propio patio.

¿Y ahora sí? con el levantadón de faldillas que le dan en todo el continente no tendrá más opción Peña Nieto que sentar a su cómplice Emilio Lozoya en el banquillo de los acusados y permitir que sea juzgado y sentenciado por su trapacería. Si no, es probable que el bajísimo porcentaje que lo aprueba (9, 8 % o menos) se le vaya por el caño.

La sociedad invisible de este país, lo representa Silvia y su pequeño hijo Miguel Ángel de tan solo 3 años de edad que murió víctima de un mal cardiaco. La imagen de ella sosteniendo en sus brazos a su criatura inerte, nos recuerda la desgracia de esta nación donde hay tantas poblaciones rurales sin un centro de salud, una ambulancia para trasladar a los enfermos hasta algún lugar de atención hospitalario. Y ello compromete la vida de tantos. Por ello miles de mexicanos mueren de enfermedades hace mucho superadas en este país.

Es la pobreza, la combinación con la ignorancia, el abandono de las comunidades rurales, todo junto. La madrugada del domingo, Silvia buscó ayuda para su hijo de 3 años así que decidió viajar del municipio de Acambay a la Ciudad de México para que el niño fuera atendido por un médico, sin embargo, el pequeño no soportó más y falleció. En medio de su dolor ella cobijó el cuerpecito inerte, sin vida y se quiso regresar en transporte. Fue descubierta por la policía, afortunadamente para ayudarla en los trámites para que trasladara a su hijito a su pueblo, de forma “legal”.

Es el México invisible que no se ve desde la opulencia y abundancia en que nadan los legisladores, senadores, la realeza gobernante, pero que esta allí en el la desgracia de este menor de 3 años quien no encontró manos extendidas para que su mal cardiaco pudiera ser resuelto y su vida continuara, apenas en su muerte apareció el Estado mexicano, que, para fortuna, por lo menos en esta ocasión no fue para revictimizar a las víctimas del abandono institucional.