El interés humano en que nadie piensa al discutir sobre el aborto

El interés humano en que nadie piensa al discutir sobre el aborto

Carlos MONCADA OCHOA      La discusión sobre el aborto --¿debe legalizarse, en el sentido de que la mujer embarazada pueda decidir, sin hacerse mer

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Carlos MONCADA OCHOA

     La discusión sobre el aborto –¿debe legalizarse, en el sentido de que la mujer embarazada pueda decidir, sin hacerse merecedora de sanción, pero siempre bajo vigilancia médica, si aborta?

  Las posiciones son irreductibles. Por un lado, la iglesia católica no cede un ápice y sostiene que el pecado, y por tanto la conducta delictiva, se realiza aunque el feto no haya pasado de una existencia de días; sus argumentos tienen fundamentación religiosa. Por otro lado, en Sonora el debate ofrece visos de intensificación porque la llegada mayoritaria de diputados de izquierda al Congreso hace suponer que irán tras las reformas legales necesarias para la legalización.

  Los alegatos se repiten hasta la monotonía porque no varían. Y hay un aspecto que, como se registra en casos individuales, suele dejarse al margen.

  Es el caso de las mujeres a las que un embarazo no deseado, y para el que no tomaron las precauciones necesarias por negligencia o por inexperiencia, de pronto les trastorna la vida. Mujeres que trabajan, por ejemplo, o cuyos padres o tutores están cargados de prejuicios y son capaces de agredir físicamente a la embarazada al enterarse. Mujeres que viven en barrios y comunidades que las señalarán con crueldad y afán de desprestigiarla. Mujeres jóvenes cuya angustia las empuja a la práctica del aborto con riesgo de la vida (no pocas la han perdido por la ausencia de apoyo y orientación); mujeres que abren la puerta falsa del suicidio.

  Este sector de mujeres poco o nada cuenta para los dos grandes ejércitos que se disputan el monopolio de la verdad. En el ejército de los conservadores y fanáticos de la religión se encuentran personas de fortuna. No se sabe  que algunas hayan dispuesto de una parte de ella para dar alojamiento y atención médica a las embarazadas que sufren el acoso de los prejuicios y la exigencia de que pase lo que pase, deben enfrentar las consecuencias del “pecado”.

  En el centro del debate, suena hueca la sentencia bíblica: “Quien esté limpio de pecado, que lance…”

DESGASTE OFICIAL ANTICIPADO

   Asistimos por primera vez en México, al espectáculo de un gobierno que no lo es oficlalmente aún, y que da tantas noticias como si ya estuviera en el poder. La costumbre era mantenerse mudo mientras llegaba el primero de diciembre y los directores de la nueva maquinaria (o nuevo gabinete), la ponían en marcha.

  Son dos las consecuencias, ligada una a la otra: el desgaste que sufren los funcionarios que aún no reciben sus nombramientos porque el Presidente electo no tiene  facultades para extenderlos, y la lluvia de críticas que lanza cuanto palurdo tiene un micrófono a la mano y conoce, por primera vez en su vida, el gusto de “atacar” no sólo a esos funcionarios sino al mismo Presidente electo.

  Manifiestan con soberbia, tales palurdos, que tal cosa está mal y tal otra, peor; aconsejan, indican cómo deben hacerse las cosas. Los medios que utilizan, la radio y la televisión, funcionan como concesiones del Estado. Mañana, cuando los criticados se instalen en el poder, tal vez se ordenará a los palurdos que se moderen. ¿Y qué? Ya probaron la miel de sentirse periodistas heroicos al lanzar ataques verbales sin riesgo alguno.

 

carlosomoncada@gmail.com