El hábito de leer

El hábito de leer

El hombre que no ha tenido el hábito de leer está aprisionado en su mundo inmediato en cuanto a tiempo y espacio. Su vida cae dentro de una rutina est

La paciencia no es señal de debilidad, por el contrario, es la virtud de los más fuertes
¿Dónde están las manos de Dios?
No hay peor respeto que el que se basa en el miedo

El hombre que no ha tenido el hábito de leer está aprisionado en su mundo inmediato en cuanto a tiempo y espacio. Su vida cae dentro de una rutina establecida; se limita al contacto y a la conversación con algunos amigos y conocidos, y no ve más de lo que sucede en su vecindad. De esta prisión no hay fuga posible. 

Pero en el momento que toma un libro entra a un mundo distinto, y si se trata de un buen libro, inmediatamente entra en contacto con uno de los mejores charlistas del mundo.

Este charlista lo guía y lo conduce a una nación diferente o a una época distinta, descarga en él algunos de sus remordimientos personales, o lo invita a discutir algún tema especial o un aspecto de la vida del que el lector no conoce nada. Un autor antiguo lo pone en comunión con un espíritu desaparecido hace muchos años, y según el lector avanza, comienza a imaginar la apariencia y el tipo de persona que era el escritor.

Un autor antiguo lo pone en comunión de un espíritu desaparecido hace muchos años y según el lector avanza, comienza a imaginar la apariencia y el tipo de persona que era el escritor.

Por lo tanto, poder vivir un par de horas en un mundo y alejar nuestros pensamientos de las exigencias del presente inmediato, es un privilegio que deben envidiar aquellos que se encuentran presos en sus cárceles corporales.

Lin Yutang