El gigantesco socavón de la corrupción hunde al país

El gigantesco socavón de la corrupción hunde al país

Lo de las 20 patrullas ilegales, que encontró el Ejército en el municipio de Nogales, es una penosa situación que ya a estas horas debería significar procesos judiciales y de responsabilidad de quienes son cómplices de esa patraña. Pero no pasará nada, todo seguirá igual, o empeorando

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Juana María Olguín

Lo de las 20 patrullas ilegales, que encontró el Ejército en el municipio de Nogales, es una penosa situación que ya a estas horas debería significar procesos judiciales y de responsabilidad de quienes son cómplices de esa patraña. Pero no pasará nada, todo seguirá igual, o empeorando.

Mi más grande preocupación desde la década de los noventas es si al presunto sacerdote, Tomás Herrera lo han demandado. En mi época de vendedora de libros, una compañera llegó totalmente turbada, me dijo que acababa de cerrar la venta a este sujeto, pero que no sabía ni qué cosa había hecho, luego que éste no dejó de “enroscarse”, manosear a un jovencito que lo acompañaba. Con tremendo susto me preguntaba la mujer ¿es un violador de niños? Desde entonces esa duda me ha carcomido.

Un tiempo después, por 2006 hubo un lamentable ataque en la comandancia Centro, un policía perdió la vida, uno más resultó herido. Entonces llegó un ex policía y me dijo: “que ironías éste que murió se llevó a la tumba, celoso secreto y me soltó: “él y otro que también falleció, hallaron a Herrera en plena actividad sexual con un menor en San Pedro el Saucito. Ofreció cuantiosa suma de dinero para no ser detenido.

Por esto pregunto ¿ha habido alguna denuncia ante un agente del ministerio público contra él? ¿Hay alguna víctima visible que haya interpuesto alguna demanda contra este pervertido? No me causaría ninguna sorpresa, que el nivel de protección oficial y religiosa de que siempre ha gozado haya permitido que esas quejas hayan ido a parar al bote de basura. Pero de que hay víctimas, las hay.

Qué cosa es eso de que le donaron más de 20 carros a la policía de Nogales y estos se utilizan como patrullas, así lo aseguró el alcalde, Cuauhtémoc Galindo, luego que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) fue y esculcó poquito el área de seguridad pública. También encontraron armas de fuego sin registro para su uso, oficiales sin acreditación para portar armas. Los representantes de la ley, fuera de ella. Casi nada.

Por cierto, en un país con un sistema de justicia -a secas-, algunos funcionarios, incluido el presidente municipal ya estaría en proceso judicial y destituido. Ojalá que siga la corporación castrense revisando que hacen en los municipios y qué dejan de hacer para que el desamparo de los ciudadanos crezca además de la impunidad y violencia de la delincuencia.

Es tan constante la perversión del sistema mexicano, que por donde vayas, el tema que toques, el asunto que sea, hay malas cuentas que dar. Entre más grande sea la obra pública, las pérdidas para la sociedad sumarán miles de millones de pesos y al final para que se trate de elefantes blancos, edificios inútiles, poco funcionales o carreteras jodidas a más no poder, eso sí vendidas como si se hubieran hecho de materiales preciosos y piedras finas.

El gigantesco socavón el ahora famoso paso exprés en Cuernavaca, el que publicitó Enrique Peña Nieto y el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT) Gerardo Ruiz Esparza, como la octava maravilla del planeta, al final, bueno es solo una gráfica que pinta de cuerpo entero la podredumbre del gobierno. Se trata de apenas 14.5 kilómetros que costaron a los mexicanos 2 mil 300 millones de pesos (MDP), la misma en donde se pagaron 7 MDP a Desarrollo Integral y productividad empresarial para que verificara la calidad. La suma de las complicidades dejó dos muertos, a los que recuperaron 10 horas después del accidente.

La corrupción en la construcción de las carreteras es un penoso asunto que no tiene para cuando, ser discutido los suficiente. El caso de Sonora es penoso, una vergüenza por todos los que tienen que transitar por aquí. Y todavía tienen el descaro de cobrar por nada, porque justo encima de la caseta donde te asaltan, allí está hecha una porquería el asfalto, atrofiada la circulación. Sin desmerecer la majadería con que las empresas realizan los trabajos, sin la mínima señalización. Qué pasa gobierno estatal, delegación de la SCT no pueden obligarlos a darnos mínimo la certeza de sobrevivir al caos, ese mismo que les generará enorme riqueza.

Me tocó circular en domingo, una semana después, en lunes y nunca vi suficiente personal como para pensar que concluirán pronto. Justo allí radica la corrupción, además de que es un hecho que esa obra se pagará mucho más de lo que cuesta, otra estratagema es prolongar los trabajos años si los dejan, para cobrar por encima de lo pactado, inflación, encarecimiento de materiales, bla, bla, bla. Se presume que el año que entra inaugurarán esa carretera, no se les olvide recordar todas las muertes que han causado esos trabajos, porque la negligencia en esa rúa es mayúscula y de ellas son culpables demasiados.