Dos indicadores para encontrar al mejor rector de la Unison

Dos indicadores para encontrar al mejor rector de la Unison

Carlos MONCADA OCHOA Se han difundido con cierta amplitud los nombres de los integrantes de la Junta Universitaria, así como sus antecedentes acadé

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Carlos MONCADA OCHOA

Se han difundido con cierta amplitud los nombres de los integrantes de la Junta Universitaria, así como sus antecedentes académicos, que, de acuerdo con la Ley Orgánica, tendrán la responsabilidad de elegir al nuevo Rector. Más de la mitad de ellos ya vivieron la experiencia –hace cuatro años algunos, hace ocho, otros– de haber seleccionado a un Rector y, a fuer de personas sensatas, es difícil que se asusten o se dejen influir por el desaforado afán de los políticos de meter las manos en el proceso.

Poco le hace falta a la JU el consejo ajeno para realizar la tarea, pero como pide opiniones la convocatoria a los egresados y trabajadores de la Casa de Estudio, y este columnista lo es, se permite solicitar que se tomen en cuenta, aparte de los requisitos que exige la Ley, dos indicadores más; el primero de ellos, la actitud de cada aspirante durante su campaña.

Este indicador se ha de aplicar en sentido negativo, es decir, no se trata de calificar la buena actitud sino la chabacana, perversa y convenenciera, para eliminar a quien sea culpable del grupo de finalistas. Me refiero, concretamente, a uno o más de los que saben que las acusaciones contra el rector Grijalva son falsas y tienen por objeto dañar, de carambola, la reputación del aspirante más fuerte, y aunque están conscientes de que se trata de una maniobra política, utilizan los intentos de desprestigiar a la institución (más que al Rector) para fines personales.

Es interesante que, ante la carencia de méritos para brillar, se trepan sobre reputaciones ajenas para llamar la atención. Señalar lo que en la Universidad requiere más atención, correcciones, incrementos, y fundamentar lo que se afirma, es necesario tomarlo en cuenta. No así la actitud enana de quien obra de mala fe.

 

LAS PROPUESTAS

El otro indicador lo constituyen las propuestas de los aspirantes, presentadas en varios casos como las promesas desmesuradas de políticos que, conscientes de que no podrán cumplirlas, las avientan a la multitud ilusionada a cambio de un puñado de votos.

Algunas propuestas sirven para detectar a los aspirantes que no conocen a la Universidad, lo que se descubre porque presentan como novedades programas que desde años atrás los universitarios desarrollan con éxito.

El licenciado Raúl Guillén López, pide que haya áreas verdes en el campus, y las áreas verdes es uno de los logros de esta administración; le falta al abogado y político recorrer la URC a pie (sin embargo, cerró su comparecencia con acierto: “Debemos aprovechar el camino andado por administraciones anteriores”, dijo, y fue su única frase positiva).

Amalia Iruretagoyena afirmó, entre las debilidades de la Universidad, que “la docencia no cumple con la formación del estudiante”. Bien, ella es jefa de División. ¿Por qué no se cumple en ella con la formación del estudiante?

Varios rectores abogaron por dos programas estrechamente ligados: la movilidad y la internacionalización. Nunca antes habían viajado tantos estudiantes a mejorar sus estudios al extranjero ni se había recibido a tantos estudiantes del extranjero, y nunca había habido en Sonora tantos congresos internacionales, sin contar los maestros japoneses, rusos y de otras nacionalidades incorporados a los programas de docencia e investigación.

El punto de vista equilibrado debió ser, para todos, el que expuso con sobriedad el doctor Ezequiel Rodríguez Jáuregui: “La Universidad de hoy es excelente, pero perfectible”.

Volveremos al tema.

 

carlosomoncada@gmail.com