Después de aprobar recortes, critican contratación de deuda

Después de aprobar recortes, critican contratación de deuda

Exhibieron pobreza intelectual y un oportunismo político muy primario, los diputados federales y senadores sonorenses, que cuestionaron el hecho de que el gobierno del Estado, haya solicitado al Congreso Local, la aprobación de contratación de deuda por el monto de mil trescientos millones de pesos

Un paso pequeño que puede llegar a ser grande
Equilibrio presupuestal, soga neoliberal
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Por Alberto Vizcarra Ozuna

Exhibieron pobreza intelectual y un oportunismo político muy primario, los diputados federales y senadores sonorenses, que cuestionaron el hecho de que el gobierno del Estado, haya solicitado al Congreso Local, la aprobación de contratación de deuda por el monto de mil trescientos millones de pesos. Estos legisladores federales fueron los mismos que en el Congreso de la Unión aprobaron con toda docilidad la iniciativa de presupuesto federal que le impone agresivos recortes a los presupuestos de los estados y  municipios de todo el país.

Desde que México se sujetó a las normas y dogmas de la política económica neoliberal, el presupuesto público dejó de cumplir el cometido estratégico de operar como la principal fuente de estímulo para revertir los ciclos de crisis y propiciar procesos de reactivación económica que permitan retomar el crecimiento. En la retórica presidencial se abolió el neoliberalismo, pero en el campo de los hechos, se volvió a reivindicar el cumplimiento del equilibrio presupuestal por medio de recortes que limitan el crecimiento económico del país y lesionan las capacidades presupuestales de estados y municipios. El presidente encubre su adhesión a estas políticas, con una idealización de la austeridad y con su recurrente condena a la corrupción.

Si consideramos el monto de los recortes federales al presupuesto y a los fondos estatales, la contratación de deuda del estado de Sonora -ya aprobada por el Congreso local- pasa a ser un paliativo para atenuar el efecto pernicioso de estos ajustes sobre el desarrollo de la entidad. Una revisión gruesa de los recortes aplicados por el gobierno federal a Sonora, permite establecer un monto estimado que supera los 15 mil millones de pesos, con afectaciones directas en la agricultura, en importantes proyectos de infraestructura relacionados con las comunicaciones y la desalación de agua de mar, en la educación, en la salud y en la promoción de la creación de nuevas empresas, además del castigo que pesa sobre los municipios.

Al momento de poner en práctica estas políticas de ajuste, los estados y municipios, se convierten en los destinatarios de primer orden. La tendencia de las asignaciones presupuestales del gobierno federal a Sonora, durante los últimos seis años no registra aumentos significativos en las partidas federales, menos después de la abrupta caída en los ingresos petroleros ocurrida al inicio del sexenio anterior. Sin embargo, tampoco se realizaron recortes y el presupuesto estatal se mantuvo en una estabilidad relativa que incluso pudo sobrevivir a los atracos de la administración padresista.

Los cuestionamientos de los diputados federales y senadores sonorenses a la contratación de deuda, está muy lejos de tomar responsabilidad por el bienestar de Sonora y muy cerca del oportunismo electorero. Si el gobierno federal mantiene esta alineación neoliberal en su política presupuestaria de los próximos años, es oportunidad para que estados y municipios, es decir alcaldes y gobernadores, pongan sobre la mesa una discusión nacional que cuestione el ceñimiento a las políticas macroeconómicas neoliberales que han hecho del equilibrio presupuestal un dogma al que se le ha rendido tributo por los últimos treinta años, con resultados evidentemente mediocres, por no decir que desastrosos.