Desmayado papel de Meade; desesperación de Anaya; AMLO, sereno

Desmayado papel de Meade; desesperación de Anaya; AMLO, sereno

Carlos MONCADA OCHOA    La vocecilla poco varonil no le ayuda a Meade, y anoche se puso a agredir a López Obrador de buenas a primeras, sin buscar

¿Entrarle ya a la reelección de alcaldes? ¡Qué prisa en hacer el ridículo!
Algo huele mal en los amparos que se obsequian a Padrés
Comandante Fidel Castro Ruz

Carlos MONCADA OCHOA

   La vocecilla poco varonil no le ayuda a Meade, y anoche se puso a agredir a López Obrador de buenas a primeras, sin buscar un modo natural de generar su ataque. Y en cierto momento, AMLO no tuvo que preocuparse por responderle, pues la moderadora le disparó a Meade el caso de tres millones de mujeres a quienes no atendió cuando era miembro del gabinete “¿y por qué habría que creerle que ahora sí lo haría?”, le preguntó.

  Raro: Anaya estuvo de acuerdo con AMLO en que la llamada reforma educativa no responde a lo que la educación en México necesita pues su objetivo ha sido laboral. Se gasta más en la evaluación que en la capacitación, dijo. Meade se apresuró a defender la reforma como fue concebida por Peña Nieto.

  Pero, como Meade, se le vio apresurado al acusar a AMLO de haber otorgado contratos millonarios a un constructor sin el trámite de la licitación, y como si fuera un muchacho jugando al ministerio público, le urgía: ¡Contesta sí o no! ¡Contesta sí o no! El Peje lo mandó, simbólicamente claro, a su hacienda en Tabasco.

   ¿De dónde jalar el dinero suficiente para crear empleos sin incrementar los impuestos? El problema es la corrupción, al combatirla habrá miles de millones de pesos liberados, y además, se disminuirán los enormes sueldos de los funcionarios de primera fila. 

   Hay que revivir el campo que ha sido abandonado, dijo AMLO. Esto le pareció anticuado a Meade. ¿Acaso considera que con Calderón y con Peña ha habido una gran producción de alimentos en el campo?

  El Bronco estuvo medido como chistoso, y produjo algunos conceptos serios cuando se habló de energía eléctrica, aunque los borró al hablar de su Bureau Bronco of Investigation, algo así como el FBI particular del Bronco. Leonardo Curzio le preguntó sobre la ley para amputar las manos de los delincuentes y si habría una asociación de amputadores. Pura pachanga.

  Hubo, más o menos a la hora y cuarto del programa, un largo lapso en que AMLO se quedó viendo los toros desde la barrera, sobre todo cuando se agarraron del chongo Anaya y Meade. El primero insistió en que llevará (si fuera presidente, conste) a Peña y responsables del desastre nacional a la cárcel. López Obrador le aconsejó “justicia, no venganza”. Y negó rotundamente el cuento de que hubiera hecho un pacto con Peña. “En seis años no lo he visto ni una vez”.

  Anaya le hizo propaganda al candidato al Senado Antonio Astiazarán porque logra, dijo, que muchos sonorenses no paguen la electricidad. 

  Y todos se quedaban sospechosamente callados cada vez que el Peje decía la palabra “corrupción”. 

  Este pudo haber sido un buen debate, gracias a los moderadores  que no daban alas a las agresiones personales, pero Meade y Anaya dieron preferencia al desahogo de frustraciones. Tranquilo, AMLO les dijo: “los comprendo, estamos muy arriba de ustedes”. Y a las críticas a su gestión como jefe de gobierno de Meade, le respondió: “Si esto fuera cierto, no estaríamos al 4 por 1 en nuestro favor en la intención de voto en la Ciudad de México”.

 

carlosomoncada@gmail.com