Dejé de esperar cosas de la vida y empezaron a suceder milagros

Dejé de esperar cosas de la vida y empezaron a suceder milagros

1. Dejé de esperar resultados de mí misma…  Antes esperaba que algún día se descubriera todo mi potencial, que escribiría muchos artículos, o mejor un

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1. Dejé de esperar resultados de mí misma…  Antes esperaba que algún día se descubriera todo mi potencial, que escribiría muchos artículos, o mejor unos 10 libros, que crearía algo fabuloso y cosas por el estilo. Hoy no espero todas esas cosas para mí misma, hoy me embarco en el desafío de cada día y doy lo mejor que puedo en el aquí y en el ahora.

2. Dejé de esperar un cierto comportamiento de mi pareja… que me entienda, que sepa cómo me siento sin yo decirlo, que haga lo que yo espero que haga, que se le ocurra regalarme lo que yo tanto deseo, pero no le he dicho, etc… Todo eso quedó en el pasado.

3. Deje de hacer cosas por obligación… siempre había algo o alguien con lo que cumplir. Tenía tantos compromisos sociales que había dejado de disfrutar de ellos, siempre me sentía exigida por el mundo y perdí de vista lo hermoso que es tener amigos y familia… Ahora todo eso cambió.

4. Dejé de vivir en el modo de espera… Y en ese mismo momento sentí una levedad absoluta en mi alma, es como si empezara a vivir en realidad; antes de eso sólo pensaba en cómo tenía que vivir y no entendía porque no parecía tener cosas realmente importantes que hacer, a pesar de que me esforzaba tanto. Ahora de un momento para otro por fin empecé a hacerlo. Ya no me importa qué pasará mañana. Antes me importaba que sólo pasaran cosas buenas y que todo tenía que estar bien. Porque antes tenía miedo de que podía pasar algo con lo que no pudiera lidiar…

5. Dejé de esperar algo de los demás… que me valoren, que hagan algo bueno para mí, que sean amables conmigo, que sean responsables… No puedo cambiar a lo demás ni las cosas que podrían hacer por mí, lo que sí puedo cambiar es mi expectativa respecto a ellos. Me encanta no esperar nada y aceptar con alegría todo lo que llega.

6. Dejé de esperar que mañana todo fuera maravilloso y ya no tuviera problemas… La parte infantil de mi alma quería una tranquilidad y serenidad. Hasta que la parte adulta no se diera cuenta de que la tranquilidad y la serenidad existían en mi interior, y que no dependían de los asuntos exteriores que necesitaba solucionar.

7. Dejé de esperar el dinero… acepté las cantidades que ya tenía. Dejé de esperar y exigirle a la vida lo que ella no me daba… me sentía injustificadamente privada de algunas cosas, creía que me empeñaba mucho en lograr el éxito y que algunas personas sin hacer nada obtenían mejores resultados que yo.

8. Dejé ir mis expectativas de futuro, diciéndome a mí misma: “Pase lo que pase. Todo saldrá de la mejor manera para mí “… Claro que tengo algunos planes que quiero realizar pero resulta que mis planes y lo que yo pienso acerca de ellos son bastante ridículos a comparación de las oportunidades que la vida me prepara.

Mi vida se empezó a llenar de muchas cosas nuevas que llegan por su cuenta. Incluso las ideas que antes no me funcionaban ahora cobran sentido. No me daba cuenta de los regalos que la vida me ofrecía en ese mismo momento y lamentaba y me quejaba de todo aquello que no me daba. Yo simplemente no me daba cuenta y no veía sus obsequios, siempre esperando algo más que eso y buscando una respuesta a la pregunta “¿cómo lograrlo?”.

En conclusión: Todo resultó ser más sencillo cuando dejé ir. Decidí que ya no necesitaba controlar mi vida y saber cómo van a pasar las cosas, simplemente dejé ir todas mis expectativas porque sé que todo saldrá de la mejor manera posible para mí. Empecé a sentir cómo fluye la vida, cómo cambia y se ajusta, y aprendí a aceptar lo que la vida me ofrece en este mismo momento.

Finalmente, descubrí que la vida no siempre resulta como esperes que resulte y no siempre lo que pensabas que era algo resultaba ser ese algo.

Deja que la vida te sorprenda, está llena de cosas inesperadas…