Decepción y rabia

Decepción y rabia

Millones y millones de pesos robados a los sonorenses para financiar su carísima defensa, rindieron buenos resultados a Guillermo Padrés, quien ahora con justa razón se pitorrea del sistema de procuración e impartición de justicia de este país y hasta se da el lujo de lanzar amenazas

Contrasentidos
Riesgoso efectismo
Sombría perspectiva

Millones y millones de pesos robados a los sonorenses para financiar su carísima defensa, rindieron buenos resultados a Guillermo Padrés, quien ahora con justa razón se pitorrea del sistema de procuración e impartición de justicia de este país y hasta se da el lujo de lanzar amenazas.

No es ningún consuelo el que se le haya puesto un artilugio en una de sus extremidades inferiores para supuestamente esté localizable las 24 horas del día y para evitar su fuga; tampoco lo es el que tenga que ir a firmar cada 15 días a un juzgado, ni mucho menos el que se diga que el proceso en su contra sigue.

Así las cosas, Antonio Lozano Gracia ratifica su condición de defensor jurídico preferido por delincuentes de cuello blanco y quien hasta se da el lujo de pactar previsiones mediante pagos adelantados de sus eventuales defendidos, así como el ser un experto para aceitar la corrupta maquinaria de la justicia federal mexicana.

Hasta por acumulación de trapacerías Padrés debió permanecer tras las rejas por mucho más tiempo que los pinchurrientos casi 27 meses que estuvo encerrado, cuando al contrario, ahora en esa gratificante libertad y con limitaciones mínimas, atreverse de hasta lanzar amenazas, vomitar balandronadas porque ahora está en mejores condiciones para construir su impunidad definitiva.

Claudia Pavlovich

Decepción y rabia se resume el estado de ánimo del imaginario popular sonorense e incluso tal mezcla se percibe en otras entidades de la república, en donde también han sido víctimas de la rapacidad de sus castas gobernantes corruptas.

Decepción y rabia son sentimientos de ciudadanos que no entendemos cómo es que ante el altero así de evidencias respecto a la inmoralidad del exgobernador, mediante maniobras leguleyas evada la acción de la justicia, así como lo han hecho otros integrantes de su pandilla, todos en pleno disfrute de sus latrocinios, que sólo es distraído por esporádicas visitas a los juzgados, por la necesidad de tramitar otro amparo o pagar fianzas

A fin de cuentas, no fue tan rústico el desfalco perpetrado por ese ratero. Porque rústica fue la trama para robarse alrededor de 400 millones de pesos del programa de uniformes escolares, así como la operación de lavado a través de empresas fantasmas en el extranjero y luego la dispersión de 130 millones en el sistema bancario nacional, incluida la constitución de fantasmal empresa minera.

Tal rusticidad se extiende hasta la desfachatada frivolidad y dispendio que caracterizó a esa casta de panistas que llegaron al gobierno con una mano adelante y otra atrás y que en seis años construyeron fortunas a costa del sistema de salud, educativo, de la seguridad pública, del sistema carretero, de la infraestructura de beneficio comunitario en colonias populares y sobre todo, a costa del tejido social.

Odracir Espinoza

Sí, decepción y rabia son sentimientos populares frente a esa impunidad, que empatan con el interlineado mensaje que subió la gobernadora Claudia Pavlovich a la red, a quien hay que reconocer como la justiciera que hizo lo que hasta donde la ley le permite para coadyuvar ante la justicia federal para que fueran sancionados quienes traicionaron la confianza de los sonorenses.

“Desde el primer día como Gobernadora expresé enérgicamente mi postura contra quienes traicionaron la confianza de los sonorenses y la sostengo. Hoy, un Juez Federal tomó una decisión con la que no estamos de acuerdo. Mi sentir siempre estará del lado de los sonorenses”, posteó la gobernadora, quien nadie mejor que ella conoce la magnitud del desfalco y desastre en que encontró a la entidad al asumir el cargo, cuando a penas, a tres años de distancia, puede hablarse de recuperación.

Ella hizo su parte en atención a las exigencias de justicia de la inmensa mayoría de los sonorenses y la seguirá haciendo hasta donde sus facultades legales lo permitan, contra el ratero liberado y contra sus cómplices, aunque hay que reconocer que su ámbito de acción es muy reducido frente a las amplias grietas del sistema judicial mexicano que son aprovechan delincuentes con poder económico e influencias.

Célida López Cárdenas

Pero como Guillermo Padrés es un sociópata de cuidado, no hay que echar en saco roto su atrabiliaria expresión “¡ya estoy libre cabrones… agárrense hijos de la chingada!”, dirigida a quienes considere traidores; a quienes le pusieron el dedo o persiguieron o crea son sus enemigos, que con todo el dinero que tiene, bien podría emprender venganzas a través de sicarios, por lo que hay que tomar medidas adicionales de cuidado, con la posibilidad de que dicha amenaza se incluya en el proceso que se le sigue e incluso no faltaría la exigencia de que por esa razón su libertad condicional sea revocada.

Pero frente a la lenidad evidente de la justicia federal, permea la cruda realidad y certeza, de que es cuestión de tiempo para que el ratero se salga con la suya, quedando el hálito de esperanza de que a ese delincuente se le imputen delitos del fuero común, prospectiva muy poco probable o de plano, confiar en la justicia divina, que bien podría manifestarse por propia mano de cualquiera de los tantos miles agraviados.

Institucional la postura de la mandataria estatal, así como también la del fiscal anticorrupción, Odracir Espinoza, de quien nos consta su esforzada y profesional actuación, así como de su equipo, actuado en colaboración con la instancia federal, proporcionando información y ejecutando diligencias de auxilio requeridas, además de estar siempre pendiente de los procesos.

Recordamos nuestro desbordado optimismo aquel 10 de noviembre del 2016 cuando el rata fue aperingado luego de su circense espectáculo mediático y reconocemos que ahora nuestro estado de ánimo es proporcionalmente a la inversa, ante la vulgaridad de ver impune a quien tanto daño causó a nuestra familia, que en todo caso, el que se debería de agarrar es ese hijo de la chingada.

Teresa Lizárraga

Su compromiso quincenal en el juzgado es el mejor pretexto para mantenerse mimetizado en esa masa anónima de la Ciudad de México y qué mejor justificante para no exhibir su inmundicia en Hermosillo e incluso en su natal Cananea, en donde también le profesan singular aborrecimiento, o sea, su limitada movilidad evitará toparnos con su repelente figura por estas calles de Dios.

En toda esa parafernalia que rodeó su liberación este sábado por la tarde-noche, destaca que entre los vasallos de la corte que le dio la bienvenida, estuviera Alfonso Valenzuela Segura, único integrante de la LV Legislatura local y cuya otrora condición de militante y diputado del PRD, se extrapoló a andar de lame botas de un delincuente proveniente de la ultraderecha.

Su patético papelito resulta una nimiedad frente a la imprudente, innecesaria y temeraria zalamería tuitera de la alcaldesa de Hermosillo, Célida López Cárdenas, quien con toda impudicia desparrama parabienes y se congratula porque el jefe de la pandilla de la cual formó parte está libre, en una sarta de estupideces que van en contra de lo que predica la llamada cuarta transformación que ahora la cobija y que no atiende básico sentido común de quien ostenta la representación de los hermosillenses.

Sólo falta que ahora con una posición ejecutiva de gobierno, pretenda cumplir aquella alocada propuesta de que si por ella fuera, le erigía un monumento a su líder, desbarre que ha sostenido ante cualquier provocación.

Gilberto Gutiérrez Sánchez

Habría que reconocerle a la de Puerto Peñasco su valentía de reconocer la cruz de su parroquia y que para efectos de opinión pública, ratificar que con ella en la presidencia municipal, el ayuntamiento de Hermosillo es de nuevo un bastión de la corrupción panista, dejando atrás lo que antes era percepción.

Por cierto, a fin de cuentas, lo que se percibe en términos generales, es que con el arribo de el nuevo gobierno federal es una evidente laxitud en la aplicación de la ley, con instituciones de justicia muy güangas, tanto en lo que se refiere a la procuración como a su impartición, para concluir que si Andrés Manuel López Obrador dio por terminada la persecución y guerra contra capos del narco, porqué no instruir a sus marionetas en la judicatura federal para liberar a delincuentes como Padrés.

El caso es que la libertad del ratero es la cereza del putrefacto pastel donde en fétido amasijo están Miguel Padrés, Carlos Villalobos, Roberto Romero, Mónica Robles, Luis Felipe Romero, Teresa Lizárraga, Agustín Rodríguez, Mario Cuen, Mario Aguirre, Bernardo Campillo, Roberto Avila, Héctor Ortiz, Javier Gándara, Alejandro López Caballero, Martín López García, Francisco Arnaldo Monge, Javier Alcaraz, Juan Bautista Valencia, Jorge Morales, Ernesto Munro, solo por citar a algunos de los alrededor de 150 rateros que convirtieron en guaridas de ladrones las oficinas de gobierno que ocuparon, y los que no fueron funcionarios públicos, así las aprovecharon.

Y al que muy poco le duró el asueto es a Gilberto Gutiérrez Sánchez, quien a pocos días de entregar la bola como dirigente estatal del PRI en Sonora, fue nombrado delegado de ese partido en Puebla, en donde como se sabe, se realizará elección extraordinaria por la gubernatura luego de la muerte de la mandataria, Martha Erika Alonso.

Al destacado político sonorense deben gustarle los retos difíciles, ya que su trabajo no será como un paseo en plaza, toda vez lo complicado que luce la situación política para el tricolor en esa entidad, donde ya es el responsable de guiar el proceso interno para la selección del candidato a gobernador para contender en la elección constitucional, frente a una fuerte presencia del PAN y de MORENA.