De la conferencia que no fue conferencia sobre la corrupción

De la conferencia que no fue conferencia sobre la corrupción

Carlos MONCADA OCHOA O bien espera uno demasiado de una conferencia, o bien ha escuchado tanto sobre el tema que no descubre novedades, como en el

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Carlos MONCADA OCHOA

O bien espera uno demasiado de una conferencia, o bien ha escuchado tanto sobre el tema que no descubre novedades, como en el caso de la lucha contra la corrupción, que se aburre un tanto con las exposiciones.

En los últimos días han venido a Hermosillo dos expertos a dictar conferencias. El primero fue el doctor Sixto Armando Montoya Herrera, de quien se anunció “La importancia de la participación social y del sector educativo en el combate a la corrupción”. En su oportunidad, elogié la elocuente y metódica técnica del expositor, pero no hallé en el contenido lo que me interesaba: : cuál es, o debe ser, la participación del sector educativo, que me parece vital.

El segundo conferenciante, José Antonio López, que se presentó en el reducido auditorio del Congreso del Estado (menos de cien butacas), dio una conferencia sobre los retos a vencer en un sistema estatal contra la corrupción.

Lo criticable de esta conferencia es que no fue en realidad conferencia. La exposición del señor López fue más breve que la lectura de su currículo. Indicó que la tarea principal es rescatar los avances democráticos, concretamente, la autonomía de los organismos que tienen que ver con el combate contra el cáncer de la corrupción, entre ellos, los institutos de auditoría y fiscalización, las comisiones de Derechos Humanos, los institutos electorales, los de Transparencia.

Luego pidió al público que formulara preguntas y comentarios pues le interesa conocer las opiniones de los ciudadanos.

Yo me cansé de estar de pie y me salí del liliputiense auditorio, y no supe si el respetable público le planteó a don José Antonio las siguientes cuestiones.

a) El nombramiento del auditor mayor del Instituto Superior de Auditoría y Fiscalización mediante la intervención de ciudadanos, ya está en marcha. Sin embargo, hay que indicar que los ciudadanos propondrán una terna a los diputados, pero serán éstos quienes elijan al auditor con sus votos.

b) La imposibilidad de que los sonorenses elijan a los miembros del Instituto Electoral Estatal y de Participación Ciudadana y del Instituto Estatal Electoral es absoluta. Los nombran en las cámaras federales y tienen la amabilidad de darnos a conocer los nombres. La administración de Peña Nieto ha llegado al extremo de la centralización.

c) La secretaria de la Contraloría dizque fue propuesta por ciudadanos al gobernador Padrés, el sexenio anterior, pero fue éste el que la nombró, con lamentables resultados, por cierto. Para que lo hagan los ciudadanos habría que modificar la Ley.

d) Al presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos lo nombra el Congreso del Estado sin intervención de los ciudadanos. La experiencia con el actual es degradante pues se negó a integrar el Consejo Consultivo que estaría integrado por ciudadanos, como lo exige la Ley; los legisladores se han hecho TODOS los occisos (para no decirlo con una palabra corriente) y no han movido un dedo para impedir el abuso.

e) Al convertirse la Procuraduría de Justicia del Estado en Fiscalía General, el titular de aquélla fue confirmado como titular de ésta por la Ley propuesta por el Ejecutivo y aceptada por el Legislativo. No hubo intervención de los ciudadanos.

Cuando uno le dice a los funcionarios implicados en la guerra contra la corrupción que, aunque deficientes, siempre ha habido disposiciones legales contra los corruptos (la vieja Ley de Responsabilidades de Funcionarios Públicos, por ejemplo, o preceptos contenidos en el Código Penal, responden que la gran diferencia es que hoy participan los ciudadanos.

La participación es la que he descrito con parquedad.

 

carlosomoncada@gmail.com